viernes, 16 de mayo de 2008

ANECDOTARIO DE MANUEL DE MUGUINO

En cierta oportunidad, un intelectual porteño se había impuesto la curiosa tarea de refutar la Atanatosofía. Por lo que dedicó meses de estudio a la concepción de un libro en el que ponía de manifiesto la contradicciones, falacias, falencias argumentativas, peticiones de principio, etc. en la obra de Muguino. Manuel le respondió a este hombre con una esquelita muy breve, escrita en el dorso de una de las servilletas de un café del Once, manchada de café con leche:

"Estimado colega: refute usted lo que pienso, no lo que digo... Y aun si lo logra, le quedará todavía la imposible tarea de refutar lo que siento..."

4 comentarios:

Luc dijo...

Un post como el suyo explica por qué la Discursethik de Habermas y Apel es imposible. Cómo basar la ética en la posibilidad de argumentar para convencer al otro cuando en el fono no podemos convencer a nadie?

Saludos

Calderondelabarca dijo...

La situación planteada por Muguilo es lo que en Derecho se llama "Probatio Diabólica ".

Y el Café donde escribió estas líneas don Manuel fue el mismo en el cual Tanguito y Litto escribieron " La Balsa ". Construído exactamente en el lugar donde Santiago de Liniers intimó a Beresford a rendirse durante la Primera Invasion Inglesa.

El que no lo crea así , que me pruebe lo contrario.

Walter L. Doti dijo...

Muguino no leyó las "Investigaciones Filosóficas" de Wittgenstein. ¿Qué es eso de sentir, pensar y decir como instancias separadas?. Transitando por el camino de la poesía, poco aporte hará Muguino a nuestra deseada inmortalidad.

Walter L. Doti dijo...

Muguino no leyó las "Investigaciones Filosóficas" de Wittgenstein. ¿Qué es eso de sentir, pensar y decir como instancias separadas?. Transitando por el camino de la poesía, poco aporte hará Muguino a nuestra deseada inmortalidad.

Y Calderón, ¿podría ahondar en el concepto de "Probatio Diabólica"?