
Este blog participa del culto a la inteligencia, pero de una inteligencia crítica, cuestionadora, incómoda, políticamente incorrecta... En fin, del tipo de inteligencia que, fatalmente, transforma el mundo en su sólo ejercicio.
Nada más lejano a esa Diosa Inteligencia (que parece habitar el Empíreo), demasiado santurrona como para ensuciarse de mundo. Esa dudosa inteligencia de los progres, aséptica, peinada a la moda, híbrida y estática... Conservadora.
De vez en cuando, deberíamos probar el sano ejercicio de tener razón, de ser engreídos, de no pedir permiso, de no estar de acuerdo con nada ni con nadie, de sentirse un poco incómodo ante un juicio unánime.
Un buen comienzo sería no sentirse obligado a comentar este post, ni siquiera a terminar de leerlo. O enojarse porque sí, per che mi piacce. Todo, menos darme la razón como a un loco, como si todo diera lo mismo.
Para eso hay otros blogs... ¡Y son tantos!