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sábado, 26 de enero de 2019

MARGINALIA: NOTA SOBRE LA NOVELA

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....Quizás la novela escrita por alguien que no domina el género sea más interesante para el lector que la de un novelista nato. Quizás la novela no sea más que una bitácora involuntaria de ciertos procesos (el de su propia concepción, el de la modificación de un personaje, el de subtramas nacidas del propio extravío). Quizás la bitácora de alguien que se ha perdido sea mucho más estimulante que la de alguien que sabe a ciencia cierta dónde está. Quizás por eso, el novelista, a medida que su dominio del género aumenta, se imponga dificultades; en fin, acabe siempre por romper su mapa.
... 

sábado, 17 de noviembre de 2018

NOTA SOBRE UN ASOMBRO

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Siempre me ha fascinado la paradoja, siempre fui proclive a ella, a solazarme en ella. Quizás por eso me volví escritor, es decir, artista. El arte es territorio de paradojas. Y ni hablar de la literatura, porque la paradoja es, ante todo, un subproducto del lenguaje.
Quizás la más atractiva e inquietante paradoja del arte es la que implica el problema del estilo.
Ser escritor consiste, casi exclusivamente, en estar enojado con uno mismo por no poder escribir como aquellos a los que uno admira y, a la vez, estar enojado con uno mismo por no tener un estilo propio. Es como si nuestra identidad se nos presentara y representara como un estorbo para desarrollar nuestra identidad.

martes, 10 de abril de 2018

EN TORNO A LA NOVELA DE AVENTURAS



Decir que una novela es una novela de aventuras no implica más que una descripción; agregar que toda novela, que toda obra literaria, es en sí una aventura, es ya ensayar una tesis estética.
La aventura de la que hablamos envuelve, tanto al proceso creativo del escritor, como al del lector; dos seres solitarios que se arriesgan a poner en funcionamiento la peligrosa maquinaria de la literatura, cuya finalidad no es otra que crear sentidos inesperados a partir de una colección, más o menos afortunada, de símbolos.
A esa aventura compartida nos invita cada libro.

lunes, 7 de marzo de 2016

BUSCAR



...Buscar es la consigna. 
...Todos, sin excepción, respondemos a ella, pero qué y cómo buscamos nos define.
...Hay quien busca algo determinado y para ello, obviamente, se vale de los mejores y más directos recursos para encontrarlo. Eso es cuestión de economía y la economía es cosa de hombres pragmáticos.
...Hay quien busca algo nuevo, el que busca sin saber qué busca y que, por ende, no puede determinar qué camino es el mejor o el más corto y no hay nada de económico en sus mecanismos; en estos hombres prima un sentido estético y acaso trágico de la vida.
...¿Por qué trágico? Trágico porque, a veces, quien no sabe qué busca sabe que el camino que transita es, en sí mismo, el mayor tesoro que puede encontrarse cuando no se cuenta con un mapa con una X.   
...Debe cuidarse el hombre pragmático de burlarse del hombre estético porque, en tanto exista la muerte, toda busca es vana, y todo pragmatismo, una ilusión.
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jueves, 26 de julio de 2012

QUINTA PATA AL FORMALISMO RUSO

Por apatía, por costumbre, por imposición y hasta por temor, estamos habituados a interpretar la realidad de un modo automático, diseñado y perpetuado en función de obtener una utilidad directa de los datos y percepciones a los que accedemos. Para Víktor Shklovski, patriarca del Formalismo Ruso y de la crítica moderna, la finalidad del arte sería devolvernos una visión extrañada del objeto; darnos una visión novedosa, compleja y vital del mundo, lograda a partir de la desautomatización de nuestros mecanismos expresivos.
Ahora bien, para toda acción, existe una reacción; la obra de arte, en tanto concreción de un acto, es causa de un efecto particular en el espectador, un efecto estético al que, la mayoría de las veces, denominamos belleza.
¿Pero cuál es la naturaleza de la belleza estética, de este efecto que se produce en el espectador por influjo de la obra artística? Es curioso que nadie parezca haberse detenido, que yo sepa, ante un corolario casi fatal de la afirmación de Shklovski. Este extrañamiento, esta novedosa, compleja y enriquecida forma de expresión o interpretación el mundo, ha de producir, necesariamente, asombro en el espectador. Una sutil, velada y voluptuosa forma del asombro, pero asombro al fin.
Me despido. Tengo una lectura pendiente; voy a ver si Borges logra sorprenderme otra vez.                

martes, 7 de septiembre de 2010

CÓMO EVITAR ESCRIBIR UNA NOVELA (I)


Prólogo Primero:


...."Debemos dejar de construir sentidos; el mundo está harto de los sentidos, harto de las novelas, de la repetición inconstante de formas, de ese buscar después de ya haber encontrado, después de pretender haber encontrado. Balzac, en todos sus retratos, incluso en los reales, siempre muestra un estúpido gesto de engreimiento, en el que adivinamos que sabe todo del mundo. ¡Por supuesto que sabe todo del mundo! No hacemos nada más que aceptar que eso que vemos en la Comedia Humana es el mundo. Y hacemos bien en pensar eso. ¿Qué otra cosa es el mundo, si no? Hacemos bien, pero estamos hartos de hacer bien; estamos hartos de Balzac y hartos del mundo y hartos de nosotros y hartos de estar hartos...
....“Soplamos el castillo de naipes. Primero suavemente, sin saber si nuestra oscura esperanza es que caiga o se mantenga en pié. Nunca estamos seguros de eso, incluso sabiendo que vamos a soplar cada vez más fuerte hasta que el castillo caiga, hasta que nuestros sueños se desmoronen, hasta que se desmorone la cultura misma, ese castillo de naipes de exquisitas figuras que no acabamos de entender, que no conocemos del todo.
....“Eso debemos buscar; una búsqueda perversa, fingidamente eleática, un soplar cada vez más fuerte, a riesgo de perderlo todo, a riesgo de empezar a desear perderlo, a riesgo de empezar a amar lo que ponemos en juego, de empezar a amarlo más allá de lo que nos imaginábamos que podíamos amar...
....“¡Para después soplar cada vez más y más y más fuerte... !”


lunes, 18 de mayo de 2009

¿DE QUÉ TE REÍS?




A D..., un pibe amigo
que entendió un chiste que
yo a su edad no hubiera entendido


Una vieja se tropieza en la calle y se cae. Un hombre pasea distraído y una paloma deja caer sobre él el fruto de sus entrañas y no se trata precisamente de un güevo. Un delantero de primera división patea a centímetros de la línea de meta y la pelota, trazando una parábola inverosímil, sale proyectada por encima del parante superior del arco. El tío Tito dijo "culo". Un empleado se sube el pantalón hasta las axilas y remeda, torpemente, la voz del dueño, convenientemente ausente de la escena...

Son muchas las estupideces que nos hacen reír. Negarlo es absurdo y acaba por crearnos una merecida fama de culturosos o pedantes. El humor siempre encierra una mínima cuota de crueldad, de zoncera, en fin; de mal gusto. Perdonar e, incluso, alentar la aerofagia controlada de un cuñado puede ser entendible en un mundo que da muy poco lugar al placer. Pero esa tentación de medianía encierra un gran peligro: toda vez que se estimulan los mecanismos más elementales de nuestro espíritu, se corre el peligro de paralizar o insensibilizar los más sutiles. Así como la mujer que se acostumbra a ser tratada como una basura tiende a enamorarse de bravucones, el espectador que es acostumbrado a oír chistes verdes y bloopers pierde la capacidad o entrenamiento para gozar de juegos más complejos. Lo complejo y lo sutil encierran una mayor riqueza y acarician, estimulan, aspectos más elevados. Todo arte (el humor incluído) supone este tipo de caricias un poco más sutiles que, directa o indirectamente, nos transforman en mejores personas.

Yo no sé ustedes, pero a mí me gustaría vivir en un mundo donde más personas puedan reírse de Groucho y en donde más personas (al menos de vez en cuando) cambien de canal cuando venga el show de los chistes, aún sabiendo que se reirían. En fin: me gustaría vivir en un mundo donde no todos acepten caricias groseras por temor a no encontrar o no merecer caricias más nobles.

viernes, 13 de marzo de 2009

PERROS Y GATOS

Todo acto inmoral puede ser justificado cuando demonizamos a nuestro enemigo; esa es la gran ventaja del maniqueísmo. James Bond y John Rambo se ven obligados a comportarse como monstruos porque combaten monstruos. Y es que, desde esa postura moral, es muy fácil crear un héroe; nada más necesitamos oponerlo a un enemigo siniestro y asunto terminado.

Pero una vez abandonada esta estructura, demasiado previsible e infantil, la moral del protagonista se ve mucho más expuesta a la crítica del espectador y con ella, por transitividad, la propia moral de su creador. Porque cualquiera de nosotros, en tanto artista, puede crear un personaje ruin, lo difícil (lo imposible, diría yo), es crear un personaje que sea más noble que nosotros.

Si consideramos justificable una acción inmoral (por egoísmo o por perversión o, justamente, por maniqueísmo), no vamos a ver razón de censurarla en nuestro héroe. La delación, el engaño, la mentira, el crimen y la crueldad, toda vez que no estamos "salvando al mundo", se muestran tal cual son y el artista revela su concepción moral a través de su concepción de la moral de su héroe.

Y este problema salta a la vista incluso cuando la estructura maniquea no está del todo bien construida. Es decir, cuando el antagonista no es lo suficientemente malvado como para justificar la perversidad del protagonista. Eso es muy común en las telenovelas o culebrones, donde a un acto de crueldad por parte del “malo”, le responde siempre un acto de crueldad o maldad superior, de modo en que sólo reconocemos al “bueno” porque se nos señala arbitrariamente como “el bueno”.

Se podrá objetar que no es necesario que el protagonista sea un héroe, toda vez que podemos valernos de la figura del antihéroe. Pero quizás lo interesante sea asumir el desafío, porque llevaría a una introspección del creador de su propia moralidad. ¿Puede crearse un personaje noble sin un archienemigo? ¿Cómo regularíamos sus actos? ¿Qué aspectos de la moral dominante nos veríamos obligados a cuestionar?

Este tema me parece muy interesante, porque relaciona de un modo puramente estético (si es que existe tal cosa) moral y estética. Porque, de haber dado en la tecla, tendríamos que admitir que es imposible crear héroes verosímiles sin tener cierta estatura moral, o, al menos, sin ser capaces de poner en cuestionamiento la moral dominante y nuestra propia moral. 

lunes, 2 de febrero de 2009

TODO ARTE ES COMPLETAMENTE INÚTIL


A fines del s XIX Oscar Wilde dictaminó: "Todo arte es completamente inútil" La finalidad de este post es demostrar que esta es una buena noticia.
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¿Qué significa que algo es útil? La palabra útil, es sinónimo de herramienta, de medio para un fin. Toda vez que algo es útil, lo es para un fin determinado, de modo que su importancia va a estar dada en función de ese fin. Nada puede ser, por lo tanto, útil en sí mismo; una vez perdido el interés por un fin determinado, algo útil deja de serlo, perdiendo todo valor.
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Existen, entonces dos categorías de lo inútil; la de aquello que fue creado para ser útil y no lo es y la de aquello que, como el arte, es creado para ser un fin en sí mismo.
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¿Qué es, entonces, un fin en sí mismo? Un fin en sí mismo, es algo que tiene valor por la simple razón de que se lo otorgamos, sin importar si están supeditado a fin ulterior. "Así, el teléfono", nos dice Unamuno, "puede servirnos para hablar con la mujer amada. Pero esta ¿para qué sirve? Toma uno el tranvía eléctrico para ir a la ópera, y se pregunta: '¿Cuál es más útil, el tranvía o la ópera?'"(1)
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Las cosas que amamos, aquellas por las cuales vale la pena vivir, son, al fin de cuentas, cosas inútiles. La vida misma, sin ir más lejos, es el bien en sí mismo por antonomasia, puesto que no está supeditada a ningún fin ulterior. Y el arte, al fin de cuentas, no deja de ser más que un juego creativo que busca enriquecer ese conjunto de cosas. La grandeza de un hombre, la propia grandeza de un pueblo, se mide por medio de las cosas inútiles que, apasionadamente, acopia, por lo que llamaos su cultura. "Los griegos", dijo alguna vez mi hermano en tono de burla para ganarme una discusión, "no tenían ni inodoros" Es cierto, podríamos responder, pero así y todo, son y han sido el pueblo más influyente en la historia de occidente, son occidente.
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No se trata de despreciar los objetos útiles. Como dijimos, cumplen una función, y un hombre sensato se preocupa por obtenerlos. Sin su ayuda, nunca obtendríamos un fin determinado, pero es necesario entender cuál es el lugar que ocupan. El automóvil es admirable porque nos permite ir más rápido del punto A al B, pero ese ahorro de tiempo, es valioso sólo porque nos permite llegar antes a casa, donde nos esperan las personas que amamos.
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Y se trata, sobre todo, de no caer en la trampa de los hombres pragmáticos; de no sentirnos en la obligación de explicar cuál es la utilidad del arte. El arte, el amor, la amistad, no cumplen funciones económicas y sociales, no están supeditados a nada, son valiosos en sí mismos; no deben, no necesitan ser justificados. Por el contrario, son la economía, los bancos y los estadistas los que deben justificar a cada momento su existencia, los que deben servir, en tanto entes útiles, al desarrollo de un pueblo.(2)
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Nada es artístico sin volverse previamente inútil. Podemos aceptar discutir si un jarrón de la dinastía Ming es un objeto artístico si y sólo si deja de ser usado como florero. Prueba de eso es la idea misma del Museo, en donde un objeto determinado es separado de su interrelación con el mundo, es decir, es guarecido de toda posible función práctica.
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"Todo arte es completamente inútil."
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(1) Del sentimiento trágico de la vida, I.
(1) Escuchamos, por ejemplo, a muchos políticos decir: "La historia me juzgará", sin pensar que la historia está fundada en mitos y que el olvido no hace más que devolverla al mito. Ricardo III ya fue juzgado: fue William Shakespeare el que dictaminó el lugar que debía ocupar en la historia.
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martes, 30 de diciembre de 2008

LA INSPIRACIÓN


Clásico: Se escribe con inteligencia; la literatura es patrimonio absoluto de la razón, que altera el mundo a su antojo: eso es la creación estética. Y el talento no existe, sólo el buen y el mal gusto.

Romántico: No, se escribe con talento; la literatura no es patrimonio de nadie y del misterio, que se desborda a sí mismo y, sin saberlo, crea: he ahí el hecho estético. Y la inteligencia es un estorbo.

Dialéctico: No. Y sí. Se escribe con palabras; la literatura no es un patrimonio, sino una contingencia del hombre ––heredero de otros hombres–– Ahí lo que queda: la huella en el camino. Y la inteligencia es la mediadora entre el hombre y la huella, lo que la penetra y se penetra de ella y el talento su trasunto y la reminiscencia de lo que no puede ser pensado o recordado. Ambas ficciones; ambas el hueco de la huella; ambas la forma del pie que no existe, que no existió nunca.

lunes, 3 de noviembre de 2008

CANON


(Al fin de cuentas soy eso que se ha dado en llamar un decadentista o esteticista. Mi biblia, todo lo que siento o pienso acerca del arte, puede ser sintetizado en una sola carilla, que fue escrita ya por mi amigo en y fuera del tiempo, Oscar Wilde)


....El artista es el creador de cosas bellas. Revelar el arte y ocultar al artista es la finalidad del arte.
....El crítico es el que puede traducir de un modo distinto o con un nuevo procedimiento su impresión ante las cosas bellas.
....La más elevada, así como la más baja de las formas de crítica, son una manera de autobiografía. Los que encuentran feas intenciones en cosas bellas están corrompidos sin ser encantadores. Eso es un defecto.
....Los que encuentran bellas intenciones en cosas bellas son cultos. A esos les queda la esperanza.
....Existen los elegidos para los que las cosas bellas significan sólo belleza.
....Un libro no es, en modo alguno, moral o inmoral. Los libros están bien o mal escritos. Eso es todo.
....La aversión del siglo XIX por el Realismo es la rabia de Calibán* viendo su cara en el espejo.
....La aversión del siglo XX por el Romanticismo es la rabia de Calibán no viendo su cara en el espejo.
....La vida moral del hombre forma parte del tema para el artista; pero la moralidad del arte consiste en el uso perfecto de un medio imperfecto. Ningún artista desea probar nada. Hasta las cosas ciertas pueden ser probadas.
....Ningún artista es nunca morboso. El artista puede expresarlo todo.
....Pensamiento y lenguaje son, para el artista, instrumentos de un arte.
....Vicio y virtud son, para el artista, materiales de un arte.
....Desde el punto de vista de la forma, el modelo de todas las artes es el del músico. Desde el punto de vista del sentimiento, la profesión del actor.
....Todo arte es, a la vez, superficie y símbolo.
....Los que buscan bajo la superficie lo hacen a su propio riesgo.
....Los que intentan descifrar el símbolo lo hacen, también, a su propio riesgo.
....Es al espectador, no a la vida, a quien refleja realmente el arte.
....La diversidad de opiniones sobre una obra de arte indica que la obra es nueva, compleja y vital. Cuando los críticos difieren, al artista está de acuerdo con sí mismo.
....Podemos perdonar a un hombre haber hecho algo útil en tanto no lo admire. La única disculpa por haber hecho algo inútil es admirarlo intensamente.
....Todo arte es completamente inútil.**

(Sinceramente creo que ya no hay nada más que decir, me despido.)

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.....*Calibán es el hombre más feo del mundo, si bien es de los pocos que puede decir que ha sido un personaje del amigo Shakespeare.
.....**Prefacio a la novela "El retrato de Dorian Gray", (1.890)

lunes, 8 de septiembre de 2008

EN TORNO A DOS CITAS


Vueltas y vueltas da en mi cabeza, en esta tarde un poco tediosa y mustia, esa cita un tanto cruel de André Gide: “Con buenos sentimientos se escribe pésima literatura.” ¿Suena cierta sólo porque es irónica, sólo porque es cruel? Realmente no lo creo. Un poco harto de los artistas políticamente correctos de técnica mediocre, de improvisados estéticos “profundamente humanos”, me pregunto ¿por qué razón confundimos con tanta facilidad la emoción estética con la sentimental o moral? Es decir: ¿Por qué creemos que la sinceridad y la honestidad son valores estéticos? ¿Por qué nos resulta tan difícil diferenciar una cosa de otra? A nadie se le ocurriría pensar que la obra de Heráclito tiene un mayor grado de verdad por estar escrita en verso. ¿Por qué, en cambio, pensamos que un poema es mejor, en tanto objeto estético, porque exprese mejor una supuesta Verdad Moral?

Tiendo a creer, incluso, que la emoción paraliza al creador. Los peores versos se escriben bajo el influjo de grandes pasiones. Que estas pasiones sean indispensables para la creación posterior, es algo que no me atrevo a negar, pero se escribe mucho mejor una vez superadas. Pienso ahora, también, en el apasionado Verlaine y en dos de sus más famosos versos:

A nos qui ciselons les mots comme des coupes
Et qui faisons de vers émus très froidment*

Fríamente conmovidos… Con un pie en la experiencia del dolor y otro en la genialidad estética, en el dominio de su (de nuestro) arte: así se escribe. Lo que hace al poeta no es la experiencia del dolor, ni su candidez humana, ni su sinceridad, sino de qué modo se vale de ellas, cómo las vuelve material de su creación, a través de su dominio sobre el material de su creación (el lenguaje) y sobre los mecanismos creativos propios de su género.

Y, al fin de cuentas, un hombre verdaderamente apasionado (y todo artista debería ser de este tipo de hombres) no va al velorio de su madre a escribir versos, sino a llorar; como Dios manda o, mejor dicho; como la ausencia de Dios manda. Después, si encuentra la manera digna de honrar ese dolor (y sólo si la encuentra), lo hace. Entonces, sólo entonces, ese dolor puede acceder a la categoría de lo artístico.
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*A nosotros, que cincelamos las palabras como copas/ Y hacemos los versos muy fríamente emocionados

jueves, 17 de julio de 2008

ESTÉTICA EN PANTUFLAS

No temáis, esto no es filosofía.
Antiguo adagio

Partiendo de Kant, Schopenhauer instituyó tres conceptos sobre los que basó su estética; lo lindo, lo bello y lo sublime. Voy a intentar exponerlos del modo menos desacertado posible:

Lindo: es lo que estimula y promete satisfacer nuestras necesidades o impulsos biológicos. Es decir, lo que necesitamos para subsistir y lo que se nos impone instintivamente. Por ej: un bife de chorizo (hambre / gula), una mina que está buenísima (instinto reproductivo / lujuria), etcétera.

Bello: lo que produce agrado estético (es decir, placer por su forma*), es, por ende, inofensivo y sustrae al observador de los apetitos citados, suspendiendo temporalmente su sujeción al impulso biológico. Por ej: una flor, el ocaso, un caballo al galope, una obra de arte, etcétera.

Sublime: es un estado de conmoción y arrobamiento dado, en forma débil, ante un panorama vacío de vida, de deseo y apetitos. Por ej: un desierto, la imagen del mar en un día sereno, etc… Y, con mayor fuerza, ante lo inconmensurable, lo terrible, lo amenazador. Por ej: un violento tifón en el mar, un hongo nuclear, un tornado, etcétera.

Estos estados, por definición, se excluyen recíprocamente. Hasta acá Schopenhauer. Aquí mi modesto aporte personal:

Existe una sola cosa en el mundo que puede generar los tres estados, incluso (me atrevo a decirlo) de modo simultáneo: la persona que amamos. Su belleza nos sujeta a nuestro impulso primario, pero también lo trasciede... En cuanto a lo sublime, le cedo la palabra al Romeo de Shakespeare, que lo dijo mejor que yo:

JULIETA: ¡Te asesinarán si te encuentran!

ROMEO: ¡Ay! ¡Encuentro más peligro en tus ojos que en veinte de sus espadas!
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*Fermoso: Que posee forma.

jueves, 26 de junio de 2008

EL ARTE DE GOZAR DEL ARTE (NUEVA NOTA INTEMPESTIVA)

Cuando era adolescente (hace unos 200 años) era común escuchar decir que el único parámetro crítico aceptable era el lamentable “me gusta o no me gusta y punto”. Esta falta de espíritu crítico, esta medianía o torpeza estética al momento de asumirse como espectador, siempre me produjo un gran rechazo por lo que, desde hace tiempo, vengo pergeñando un intento de refutación. Un poco caótico, un poco asistemático, pero helo aquí:

Axioma fundamental:

El placer estético no es gratuito, requiere de un entrenamiento, de un aprendizaje…

Podrá decírseme que, entonces, tanto trabajo no vale la pena. A lo que yo respondería que es cuestión de carácter; en lo que a mí (y a muchos otros) respecta, es precisamente esa dificultad lo que lo hace valioso y, posiblemente, lo que sirva como única finalidad moral de su existencia. Si para gozar de Macbeth debemos ser mejores hombres, bienvenido sea Shakespeare y bienvenido nuestro deseo de acceder a ese goce.

Podrá decírseme que el goce que no requiere de un aprendizaje previo es más valioso o natural. A petición del señor Groucho, responderé primero a lo segundo*: la Naturaleza no existe. En cuanto a la valoración del goce, omito toda respuesta. Lo que sí me interesa decir, completando mi axioma, es lo siguiente:

El placer estético no es gratuito, requiere de un entrenamiento, de un aprendizaje: toda forma de goce lo requiere.

Podrá decírseme que el erotismo no requiere de aprendizaje alguno. Les diré yo que no saben nada y que preferiría mirar dibujitos animados antes de compartir una caricia con ustedes, si es que realmente piensan eso. Todo placer requiere de un aprendizaje: el que no entiende los chistes, ríe porque los demás ríen. Un chico no entiende los chistes verdes, que tan fáciles parecen. Para encontrar placer en un best seller hay que saber, por lo menos, leer.

(Y en cuanto a valoración del placer se refiere, también es cuestión de carácter: hay quienes encuentran más placer en resolver la adivinanza que un mayor reto les impuso.)

En fin:

No se trata de pedirle a Borges que escriba como Migré, se trata de lograr un mundo en donde más gente pueda gozar de Borges. Y si no gozamos de Borges o del abrazo de un gran amante, o de los cuartetos de Beethoven, me temo que la culpa es nuestra.

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*Si hubieran visto "Sopa de ganso" como les pedí, en vez de andar haciendo el amor y esas pavadas, esta frase les hubiera causado mucha gracia. ¡Pero ustedes no aprenden nunca!

jueves, 19 de junio de 2008

¿QUÉ ES EL ARTE?


Quizás me juzguen pesimista o descreído, quizás simplemente un cínico, pero creo, con Leopoldo, que el arte es...

Pasatiempo singular,
tal vez, aunque harto inocente,
como escupir desde un puente
o hacerse crucificar...

...en fin; un maravilloso capricho, como el amor, como la amistad, por el cual bien vale arriesgar la vida.

viernes, 2 de mayo de 2008

LA POESÍA DE DEGAS


Edgar Degas, que ya gozaba de una enorme y merecida fama de pintor, le dijo cierto día a Charles Baudelaire que pensaba dedicar sus tiempos libres a la poesía, porque "no le faltaban ideas"

"Querido Degas", respondió Baudelaire; "la poesía no se escribe con ideas, sino con palabras"

Creo que esta es una de las más grandes lecciones de arte que pueda darse. La riqueza de la pintura de Degas, sin ir más lejos, no estaba en la idea de pintar bailarinas, sino en la elección de ciertos mecanismos estéticos de creación y composición plástica. Incluso, hay quienes dicen que la historia universal de la pintura bien podría resumirse en la historia del tratamiento de la luz* y que ese desarrollo alcanzó su máximo esplendor en el Impresionismo. No sé si esto sea cierto; de pintura sé más bien poco.

Lo que sí creo haber descubierto es que el tópico suele ser un aliciente o una excusa. Puede, incluso, estar ausente o ser puramente abstracto, como pasa en Kandinski, o como en la música, que es, o tiende a ser, un arte puramente formal. Es cierto que el tópico puede ser también innovador y vital, pero si y sólo sí, el artista encuentra una nueva gramática, una nueva retórica para abordar ese mundo.

A la sentencia de Baudelaire, me atrevería a agregar que una historia tampoco se crea con ideas, sino con argumentos y, mejor todavía, con la puesta en juego de esos argumentos, con el diseño de los mecanismos adecuados para narrarlo. El escritor que crea en su mente la imagen de un hombre viejo montado en un rocín, vestido de armadura oxidada y afrontando un molino de viento al que cree un gigante, está mucho más cerca de escribir el Quijote de la Mancha que el que dice: "¡Qué bueno escribir una historia de un tipo que se vuelve loco leyendo y se transforma en uno de los personajes de lo que lee!"

Y por cierto, Cervates se vio obligado a diseñar un mecanismo retórico nuevo para narrar esa historia: la novela moderna**.
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*A partir de Einstein, podría decirse algo similar de la física.
**He notado que, al final, siempre me gusta darme la razón.

Tragedia, pasado y misericordia. Un acercamiento a la obra de Ross Macdonald

  Nadie debería dejar este mundo sin haber leído a los cuatro grandes autores de la tragedia ática: Esquilo, Sófocles, Eurípides y Ross Macd...