jueves, 20 de octubre de 2016

MONÓLOGO DE UN HOMBRE QUE ESPERA




Me dijeron que tengo que esperar. No dijeron por qué ni cuánto. No es común que me digan por qué. Nunca me dicen. Por eso estoy, acá, esperando, sin saber muy bien cuánto tiempo. La luz que entra por la ventana es bastante triste, como apagada, si se quiere. Es una ventana chica, gris de mugre. Hay un reloj que no hace ruido, colgado de una pared blanca; no tiene segundero y parece quieto. También hay otras sillas, que esperan otros que, sin saber por qué, se sienten a esperar. El piso es de goma negra, de esas alfombras que son como canales vacíos, donde siempre hay un chicle pegado y alguna colilla de cigarrillo. Pero acá no hay ni chicle ni cigarrillo. La gente ahora no fuma. Fumar fue siempre una buena forma de esperar; yo nunca fumé, pero ver fumar era mejor que ver un reloj sin segundero, que parece quieto. No es casual, pienso ahora, que el cigarrillo haya nacido con la burocracia; no es casual, tampoco, que la burocracia, este ejercicio saludable de la espera, lo haya sobrevivido, como va a sobrevivirme a mí y a todo. Pienso en Kafka. Me deprimo. Pienso que si me transformara en un enorme insecto no habría escándalo en esta sala de espera aséptica, en donde espero solo, sin saber por qué espero. Uno puede avergonzarse cuando no hay gente, porque el recuerdo de la gente alcanza para eso, pero lo que no puede es haber escándalo: el escándalo es un subproducto de proliferación de gente. Toda la gente arma escándalo por la menor razón, pero nadie lo hace mejor que las viejas, sobre todo las que usan crucifijo; esas no pierden oportunidad de tirar la primera piedra y de mirar la paja en el ojo ajeno… se sacarían los ojos con tal de que nadie vea la viga en el de ellas, pero eso es otro tema. Quiero decir: hay gente que se amputa la vida para no ser juzgada del modo en que juzga. (Por eso se habla bien de los muertos; no tanto por los muertos a los que no les importa mucho, sino por los que viven muertos, que esperan, siempre, que se hable bien de ellos).
Empieza a gustarme la espera. Nadie imagina que mientras estoy sentado acá, pienso. Sobre todo porque no hay nadie. Si la gente no es de pensar cuando está, imagínese usted, cuando no está. O no se imagine, mejor; hay cosas de las que conviene no hablar, cosas en las que no conviene pensar y cosas que es preferible no imaginarse: esta es una de ellas, quizás una de las pocas cosas de las que no conviene hablar, pensar ni imaginar.
Miro el reloj. No sirve de nada. Nunca me fijo qué hora es cuando empiezo a esperar. Eso me inquieta mucho después, porque no puedo medir mi espera y no se puede vivir sin medir las cosas, no al menos desde que se inventaron los cigarrillos, aunque ya no existan. Si hubiera baldosas en el piso, podría medir, por lo menos, cuánto mide de largo o de ancho está sala, cuántos metros cuadrados de superficie tiene. Es nomás saber que cada baldosa mide treinta centímetros. Es una cuenta relativamente fácil, aunque el techo sería un problema grave en caso de querer calcular el volumen de esta sala. Con la puerta y la ventana gris mugre cerradas, si supiera qué cantidad de oxígeno consume un humano adulto medio de ochenta kilos calvo devastado por la vida feliz padre de familia cuándo era el cumpleaños de la más chica cuándo el de mi suegra, podría saber cuánto me queda de vida acá dentro, si es que no me mata antes el tedio. Podría hacer un cálculo aproximado: dos, por dos, por dos y medio, cuatro metros cuadrados, diez metros cúbicos de aire siendo un diecisiete por ciento oxígeno, me da (le daría a cualquiera) un metro setenta cúbico de oxigeno; un cubo hipotético ideal de oxígeno donde, ahora, no puedo dejar de imaginarme atrapado como una mosca en un cubito de hielo, un espacio mucho más mezquino, claustrofóbico, que el de esta sala de espera interminable. ¿Cuántos litros de aire son esos? En algún lado leí que es, más o menos, un litro de aire por pulmón y que se respira trece veces por minuto. ¿No debería estar muerto ya? La cuenta ya se volvió muy difícil. Prefiero quedarme con la duda.            
...

domingo, 2 de octubre de 2016

PARANOIA



....La paranoia es la certeza de un otro; de un otro peligroso y ubicuo, de un enemigo implacable y siniestro, pero un otro al fin. Es la prueba irrefutable de que preferimos cualquier cosa, incluso el miedo, a la entera y devastadora soledad.
...

martes, 27 de septiembre de 2016

DE LOS CLÁSICOS


....Podríamos decir, parafraseando a Tolstoi, que todas las novelas buenas se parecen entre sí, pero cada clásico tiene una razón especial para serlo.
.

jueves, 22 de septiembre de 2016

EL SUICIDIO DE TÁNTALO


....No parecía tan difícil sentarse y parir los versos más hermosos... En su trabajo, en la cola del banco, mientras iba en su automóvil, las palabras lo acosaban con su música imperiosa. Pero una vez que se sentaba frente a la hoja en blanco, la inspiración se marchitaba.
....Una noche, cansado de esa noria absurda, se encerró en su habitación y se dio un tiro en la cabeza.
....Dos días tardó la policía en limpiar la escena del crimen; las metáforas sanguinolentas, lúgubres, perfectas, habían salpicado los muros, la puerta desolada, las sábanas, el techo...
.

martes, 6 de septiembre de 2016

AL QUE NACE BARRIGÓN



.....El señor Melville, que tenía cierta afición por las letras, decidió escribir una novela en la que tuvieran un lugar de privilegio sus experiencias de marinero. El fruto fue Moby-Dick, una historia no del todo desprovista de ingenio, que no tuvo un gran éxito comercial, debido a las complejidades y linduras de su trama. 
.....Decidido a corregir su irrecusable infortunio económico, Melville se propuso, entonces, publicar algo "que guste a las señoras". Fue así que dio en concebir Bartleby, el escribiente. De lo que debe inferirse que, en este mundo, hay gente que nunca aprende.    
.
.
.....--¡Escríbase un best-seller, don Melville!
.....--Preferiría no hacerlo.
.

viernes, 11 de marzo de 2016

QUINTA PATA AL ARTE ESCULTÓRICO

 

...Siendo el arte escultórico el arte del volumen y la forma, es curioso que nuestra perspectiva de las estatuas famosas sea pictórica, bidimensional. 
...La mayoría de nosotros se vería en serios problemas para identificar el reverso o el perfil de obras que forman parte de la iconografía esencial del arte.
...Hace poco hablaba con un amigo sobre la costumbre, ya casi perdida, de referirse a ciertas perspectivas e ideas de modo  peyorativo, calificándolas de decimonónicas. Bueno, pues creo que hemos llegado al incómodo momento de admitir que muchas de nuestras perspectivas actuales están a punto de alcanzar su fecha de vencimiento.     
...¿Cuánto tiempo pasará para que escuchemos decir que ciertas cosas son "muy siglo XX"?
...

lunes, 7 de marzo de 2016

BUSCAR



...Buscar es la consigna. 
...Todos, sin excepción, respondemos a ella, pero qué y cómo buscamos nos define.
...Hay quien busca algo determinado y para ello, obviamente, se vale de los mejores y más directos recursos para encontrarlo. Eso es cuestión de economía y la economía es cosa de hombres pragmáticos.
...Hay quien busca algo nuevo, el que busca sin saber qué busca y que, por ende, no puede determinar qué camino es el mejor o el más corto y no hay nada de económico en sus mecanismos; en estos hombres prima un sentido estético y acaso trágico de la vida.
...¿Por qué trágico? Trágico porque, a veces, quien no sabe qué busca sabe que el camino que transita es, en sí mismo, el mayor tesoro que puede encontrarse cuando no se cuenta con un mapa con una X.   
...Debe cuidarse el hombre pragmático de burlarse del hombre estético porque, en tanto exista la muerte, toda busca es vana, y todo pragmatismo, una ilusión.
...