
Grande fue el enojo de Virgilio al saber que el poeta Batilo pretendía adjudicarse unos versos de su autoría, escritos en los muros de palacio. Para determinar quien mentía, el autor de la Eneida propuso a Batilo el desafío de crear cuatro haxámetros a partir del hemistiquio "sic vos non vobis", ejercicio que no debía resultar imposible para el autor de los versos del muro.
Batilo fue incapaz de cumplir la tarea; no así Virgilio, que presentó los siguientes versos para escarnio del plagiario: sic vos non vobis, nidificatis aves (así, vosotras, aves, construís nidos que no serán para vosotras); sic vos non vobis vellera fertis, oves (así, vosotras, ovejas, lleváis lana que no será para vosotras); sic vos non vobis mellificatis, apis (así, vosotras, abejas, creáis miel que no será para vosotras); sic vos non vobis fertis aratra, boves (así, vosotros, bueyes, no tiráis para vosotros del arado)
De este modo quedó salvado el prestigio de Virgilio.
Suspicacias:
Curioso es que Batilo no haya supuesto que los hexámetros eran anteriores al desafío; curioso, también, que los versos que lo causaron no hayan quedado en la memoria de nadie.
¿Por qué será que aceptamos con tanta facilidad la veracidad de las anécdotas? Quizás los hombres como Virgilio necesiten, de vez en cuando, de algún Batilo. ¿Cuál de los dos, amigo lector, será nuestro destino?