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miércoles, 5 de septiembre de 2012

CURIOSIDAD


,,,,,Han muerto todos mis dioses, salvo la curiosidad. Dejé de esperar milagros hace tiempo. El amor y el arte (siempre esquivos) ya no me llenan de ansiedad en la espera. El pecado y el vicio se volvieron tediosos, rancios... La vida vale la pena porque no sé si va a llover mañana, qué canción va a silbar el próximo peatón distraído al cruzarme en la calle, o qué nueva tontería será el monstruo sagrado de la opinión pública. La tristeza es asunto de los otros. 

miércoles, 29 de agosto de 2012

LA LEY DEL CERO

Ubi sunt qui ante nos in hoc mundo fuere?

Imaginemos, por un segundo, que la vida de un hombre puede ser expresada por una ecuación ––las teorías del juego ya lo han hecho.
Ahora bien, algunas vidas podrían ser expresadas con una ecuación simple (muy simple), accesible a un chico; otras sólo serían expresables con ecuaciones tan complejas, que sería casi imposible entenderlas.
Imaginemos que tenemos a nuestro alcance la más simple y la más compleja de esas ecuaciones y la encerramos entre paréntesis.
Finalmente multiplicamos a las dos por cero. El resultado es el mismo en ambos casos; es el mismo en todos los casos.
El primer cero es la muerte; el segundo (el resultado), el olvido.

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Nota del 10 de noviembre de 2015: hay un corolario o verdad implícita que no había notado hasta hoy. A los efectos de la analogía dada, nuestra existencia, en tanto dada en un espacio y un tiempo determinados están, efectivamente, encerradas entre paréntesis.
  

domingo, 24 de mayo de 2009

DEL USO RACIONAL DE LA RAZÓN


La razón, la inteligencia, el conocimiento e, incluso, la fe religiosa, son herramientas y toda herramienta apunta a un fin. Poner el deseo a su servicio es como poner la carreta a tirar del caballo.

Alguien podrá quejarse aduciendo que encuentra placer en el conocimiento en sí mismo. Pues bien: yo le diré que el fin de su conocer es el placer que le brinda. Porque, si no le presenta placer al momento, existe al menos la expectativa de un placer o utilidad futura. Y si esta expectativa no existe, entonces, el hombre está pecando de racionalismo. Merecerá, entonces, no sólo el tedio que obtenga como recompensa o castigo por su afán, sino también el padecimiento y el dolor que devenga de su desprecio por el placer, por la vida misma.

Hay quienes compran vasos porque quieren beber vino y hay quines compran vino porque tienen vasos. El pecado de la razón consiste en perder de vista su finalidad; en tomar su mero ejercicio como un fin. Es preciso, aunque parezca paradójico, hacer un uso racional de la razón, que nos aparte de ese vergonzoso pecado contra la vida misma.

Llamamos útil, al final de cuentas, a todo aquello que nos provee de placer. El placer es, entonces, el único fin en sí mismo.

¡Salud!


viernes, 22 de agosto de 2008

DE LA EXISTENCIA DE LA INTUICIÓN O ME HIRVE LA CABEZA


¿Existe la intuición o se trata de una excusa para asumir como innegables nuestras presunciones? La incertidumbre es, para todos, muy dolorosa, asfixiante, ¿es la intuición un artificio para liberarnos de ella, un autoengaño necesario para evitar sufrir?

Las mujeres suelen afirmar, no sólo que la intuición existe, sino que, además, están favorecidas con este don en mayor medida que los hombres. Yo tuve, más de una vez, indicios que me llevaron a creer que esto era cierto, pero tengo mis dudas. A veces, creo que son macanas de las minas para enojarse a pesar de que nos hayamos limpiado, cuidadosamente, el rouge. Pero de existir este don, afirmo que es el más envidiable que pueda existir; sinceramente, creo que seríamos mucho más felices (o al menos, mucho menos desdichados) si pudiéramos percibir claramente lo que el otro siente; yo nunca veo la pared hasta que me da en la nariz y empiezo a creer que esta idiotez intuitiva es una tara imperdonable.

En el arte todo es más sencillo; siempre hay un orden, un cosmos perseguido; cuando veo a Denis Qwaid dejar la banda de capitán del equipo en el banco de suplentes y caminar cabizbajo hacia las gradas, entiendo que se resignó a que nunca va a llegar a ser mariscal de campo en las ligas mayores. Pero en la vida real esas señales no existen y las otras señales, aquellas más groseras que los demás nos envían, son construidas en base a signos o asociaciones de ideas que parecen claros para el que los envía, pero que, en muy raras ocasiones, lo son para el que debería recibirlos.

Para muchos de nosotros, la única forma de acceder a lo que los demás sienten o piensan es escucharlos, pero el problema es que lo que los demás dicen es lo que pueden o quieren decir y no lo que realmente quieren dar a entender. En ese caso, la falencia intuitiva se torna muy peligrosa, porque aquello que los otros callan o mienten para protegernos o evitar herirnos, termina por lastimarnos más que la brutalidad de lo explícito.

Lo peor de todo es que para suplir esa falencia, haría falta una inteligencia prodigiosa que no poseo. Por eso me gustaría transformar la pregunta retórica del comienzo de este post en una pregunta directa: ¿Existe la intuición? ¿Cómo se desarrolla? ¿Realmente se habrá resignado Denis Qwaid?

Tragedia, pasado y misericordia. Un acercamiento a la obra de Ross Macdonald

  Nadie debería dejar este mundo sin haber leído a los cuatro grandes autores de la tragedia ática: Esquilo, Sófocles, Eurípides y Ross Macd...