
¿Existe la intuición o se trata de una excusa para asumir como innegables nuestras presunciones? La incertidumbre es, para todos, muy dolorosa, asfixiante, ¿es la intuición un artificio para liberarnos de ella, un autoengaño necesario para evitar sufrir?
Las mujeres suelen afirmar, no sólo que la intuición existe, sino que, además, están favorecidas con este don en mayor medida que los hombres. Yo tuve, más de una vez, indicios que me llevaron a creer que esto era cierto, pero tengo mis dudas. A veces, creo que son macanas de las minas para enojarse a pesar de que nos hayamos limpiado, cuidadosamente, el rouge. Pero de existir este don, afirmo que es el más envidiable que pueda existir; sinceramente, creo que seríamos mucho más felices (o al menos, mucho menos desdichados) si pudiéramos percibir claramente lo que el otro siente; yo nunca veo la pared hasta que me da en la nariz y empiezo a creer que esta idiotez intuitiva es una tara imperdonable.
En el arte todo es más sencillo; siempre hay un orden, un cosmos perseguido; cuando veo a Denis Qwaid dejar la banda de capitán del equipo en el banco de suplentes y caminar cabizbajo hacia las gradas, entiendo que se resignó a que nunca va a llegar a ser mariscal de campo en las ligas mayores. Pero en la vida real esas señales no existen y las otras señales, aquellas más groseras que los demás nos envían, son construidas en base a signos o asociaciones de ideas que parecen claros para el que los envía, pero que, en muy raras ocasiones, lo son para el que debería recibirlos.
Para muchos de nosotros, la única forma de acceder a lo que los demás sienten o piensan es escucharlos, pero el problema es que lo que los demás dicen es lo que pueden o quieren decir y no lo que realmente quieren dar a entender. En ese caso, la falencia intuitiva se torna muy peligrosa, porque aquello que los otros callan o mienten para protegernos o evitar herirnos, termina por lastimarnos más que la brutalidad de lo explícito.
Lo peor de todo es que para suplir esa falencia, haría falta una inteligencia prodigiosa que no poseo. Por eso me gustaría transformar la pregunta retórica del comienzo de este post en una pregunta directa: ¿Existe la intuición? ¿Cómo se desarrolla? ¿Realmente se habrá resignado Denis Qwaid?
Las mujeres suelen afirmar, no sólo que la intuición existe, sino que, además, están favorecidas con este don en mayor medida que los hombres. Yo tuve, más de una vez, indicios que me llevaron a creer que esto era cierto, pero tengo mis dudas. A veces, creo que son macanas de las minas para enojarse a pesar de que nos hayamos limpiado, cuidadosamente, el rouge. Pero de existir este don, afirmo que es el más envidiable que pueda existir; sinceramente, creo que seríamos mucho más felices (o al menos, mucho menos desdichados) si pudiéramos percibir claramente lo que el otro siente; yo nunca veo la pared hasta que me da en la nariz y empiezo a creer que esta idiotez intuitiva es una tara imperdonable.
En el arte todo es más sencillo; siempre hay un orden, un cosmos perseguido; cuando veo a Denis Qwaid dejar la banda de capitán del equipo en el banco de suplentes y caminar cabizbajo hacia las gradas, entiendo que se resignó a que nunca va a llegar a ser mariscal de campo en las ligas mayores. Pero en la vida real esas señales no existen y las otras señales, aquellas más groseras que los demás nos envían, son construidas en base a signos o asociaciones de ideas que parecen claros para el que los envía, pero que, en muy raras ocasiones, lo son para el que debería recibirlos.
Para muchos de nosotros, la única forma de acceder a lo que los demás sienten o piensan es escucharlos, pero el problema es que lo que los demás dicen es lo que pueden o quieren decir y no lo que realmente quieren dar a entender. En ese caso, la falencia intuitiva se torna muy peligrosa, porque aquello que los otros callan o mienten para protegernos o evitar herirnos, termina por lastimarnos más que la brutalidad de lo explícito.
Lo peor de todo es que para suplir esa falencia, haría falta una inteligencia prodigiosa que no poseo. Por eso me gustaría transformar la pregunta retórica del comienzo de este post en una pregunta directa: ¿Existe la intuición? ¿Cómo se desarrolla? ¿Realmente se habrá resignado Denis Qwaid?