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domingo, 22 de marzo de 2020

INTELIGENCIA Y ESTREÑIMIENTO

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He notado que ciertas personas ponen cara de estreñidas para pasar por sesudas. Imagino que esto se debe a que no saben cómo se ve una persona inteligente. Quizás crean que la inteligencia no existe o, peor: que la inteligencia no consiste más que en adoptar esa postura antes de repetir lugares comunes.

miércoles, 11 de marzo de 2009

LA OTRA INTELIGENCIA

Este blog participa del culto a la inteligencia, pero de una inteligencia crítica, cuestionadora, incómoda, políticamente incorrecta... En fin, del tipo de inteligencia que, fatalmente, transforma el mundo en su sólo ejercicio. 

Nada más lejano a esa Diosa Inteligencia (que parece habitar el Empíreo), demasiado santurrona como para ensuciarse de mundo. Esa dudosa inteligencia de los progres, aséptica, peinada a la moda, híbrida y estática... Conservadora

De vez en cuando, deberíamos probar el sano ejercicio de tener razón, de ser engreídos, de no pedir permiso, de no estar de acuerdo con nada ni con nadie, de sentirse un poco incómodo ante un juicio unánime. 

Un buen comienzo sería no sentirse obligado a comentar este post, ni siquiera a terminar de leerlo. O enojarse porque sí, per che mi piacce. Todo, menos darme la razón como a un loco, como si todo diera lo mismo.

Para eso hay otros blogs... ¡Y son tantos!

domingo, 18 de enero de 2009

LUGAR COMÚN


CORO: Dos familias, en Verona, donde situamos nuestra escena, de un antiguo rencor arrancan una nueva violencia, en la que sangre civil ensucia manos civiles. De las entrañas fatales de estos dos enemigos tomaron vida dos amantes destinados a la desgracia, cuyas ruinas desventuradas y lastimeras entierran con muerte la rivalidad de sus padres...

No es necesario recordar las palabras de este prólogo (ni siquiera es necesario haberlas leido alguna vez) para saber a qué obra pertenecen. "Romeo and Juliet" y los hechos de su tragedia forman parte del mundo de todos. Del argumento puede decirse, incluso, que se transformó en un lugar común. Miles de películas y telenovelas agotaron sus posibilidades y variantes hasta el hartazgo.

¿Qué nos hace tolerar esa repetición cada vez que volvemos a Shakespeare? El moderno afán de originalidad, podría llevarnos a creer que lo hacemos porque fue su creador. Nada más equivocado. Primero, porque el placer estético no está regido por categorías deportivas. Alcanza con pensar en las muchas veces que nos tocó lamentarnos de que un argumento prometedor fuera ejecutado con torpeza para poder reconocerlo. Doble error, también, suponer que Shakespeare fue el creador de ese argumento, cuando se trata de una historia legendaria de Italia. De hecho, es muy probable que más de un dramaturgo la haya ensayado antes que él, lo que era habitual en la época.

Borges solía decir que sólo existen cuatro o cinco argumentos y que el genio creador consiste en ejecutarlos de modo que resulten atractivos al espectador una y otra vez. En lo de cuatro o cinco, por supuesto, hay una exageración o, para decirlo de modo más literario, una hipérbole, mecanismo que fue usado al punto del hartazgo por el realismo mágico y la publicidad. Lo que no impide que Borges lo use con renovada elegancia.

En fin, que los mecanismos para reinventar un argumento o estrategia pueden llegar a ser muy complejos y sutiles, como pueden resultar (al menos en aparciencia) sumamente simples y directos. Incluso, puden consistir en la inteligente denuncia de su uso por parte del propio ejecutor. Recuerdo, por ejemplo, una humorada de Juan Verdaguer que no sólo yo juzgo genial:

"Siempre me ha llamado la atención ver como a los humoristas les pasan cosas muy graciosas toda vez que van en camino a dar su show. Lo que es a mí, nunca me pasó nada digno de mención... Salvo hoy, que viniendo para aquí..."

Este es, al menos, un modo inteligente de rondar la paradoja.

domingo, 15 de junio de 2008

Tragedia, pasado y misericordia. Un acercamiento a la obra de Ross Macdonald

  Nadie debería dejar este mundo sin haber leído a los cuatro grandes autores de la tragedia ática: Esquilo, Sófocles, Eurípides y Ross Macd...