
Edgar Degas, que ya gozaba de una enorme y merecida fama de pintor, le dijo cierto día a Charles Baudelaire que pensaba dedicar sus tiempos libres a la poesía, porque "no le faltaban ideas"
"Querido Degas", respondió Baudelaire; "la poesía no se escribe con ideas, sino con palabras"
Creo que esta es una de las más grandes lecciones de arte que pueda darse. La riqueza de la pintura de Degas, sin ir más lejos, no estaba en la idea de pintar bailarinas, sino en la elección de ciertos mecanismos estéticos de creación y composición plástica. Incluso, hay quienes dicen que la historia universal de la pintura bien podría resumirse en la historia del tratamiento de la luz* y que ese desarrollo alcanzó su máximo esplendor en el Impresionismo. No sé si esto sea cierto; de pintura sé más bien poco.
Lo que sí creo haber descubierto es que el tópico suele ser un aliciente o una excusa. Puede, incluso, estar ausente o ser puramente abstracto, como pasa en Kandinski, o como en la música, que es, o tiende a ser, un arte puramente formal. Es cierto que el tópico puede ser también innovador y vital, pero si y sólo sí, el artista encuentra una nueva gramática, una nueva retórica para abordar ese mundo.
A la sentencia de Baudelaire, me atrevería a agregar que una historia tampoco se crea con ideas, sino con argumentos y, mejor todavía, con la puesta en juego de esos argumentos, con el diseño de los mecanismos adecuados para narrarlo. El escritor que crea en su mente la imagen de un hombre viejo montado en un rocín, vestido de armadura oxidada y afrontando un molino de viento al que cree un gigante, está mucho más cerca de escribir el Quijote de la Mancha que el que dice: "¡Qué bueno escribir una historia de un tipo que se vuelve loco leyendo y se transforma en uno de los personajes de lo que lee!"
Y por cierto, Cervates se vio obligado a diseñar un mecanismo retórico nuevo para narrar esa historia: la novela moderna**.
__________
*A partir de Einstein, podría decirse algo similar de la física.
**He notado que, al final, siempre me gusta darme la razón.