Bar de mala muerte, otro corto emotivo y de gran evocación poética.
¿Cómo era que decían ustedes: conblogers? Como sea: vaya esta flor ajena dedicada a todos ustedes: por la pasión, los arrebatos y el nunca perdido afán de la cordialidad. Por el disenso también, que, tarde o temprano, aplaca las viejas soberbias.
Es posible que nos toque partir un día... Si es así, ojalá nos toque volver también, aunque volver sea imposible.