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miércoles, 11 de febrero de 2015

PEYORATO Y LA FÍSICA MODERNA

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.... "Heisenberg no sabía si medir las partículas o dejarlas así como estaban... Lo mataba la incertidumbre"

....."¡Mozo: hay un quarck en mi modelo atómico y yo lo pedí clásico!"

....."No me cae bien el botón de Higgs"

....."'La contingencia de Dios' es un maravilloso eufemismo para cuando uno se da un martillazo en el pulgar"

....."--¿Si viajo al futuro, abro un agujero de gusano y me disparo a mí mismo creo una paradoja?
.....--Depende: ¿los estúpidos son antibalas?" 

....."Einstein afirmó que lograr la fisión nuclear era como 'cazar patos de noche'... Después lo joroban a Obama para que devuelva el Nobel"

....."La física cuántica, en nuestros días, se divide en dos grandes hipótesis: la teoría de las cuerdas y son todas unas locas de mierda"  

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.....Extraído de sus libros: "Educación física", "Tiempo era el de antes" y "La teoría de cuerdas: una guitarreada"  

lunes, 31 de marzo de 2008

TIEMPO ERA EL DE ANTES


BERNA, SUIZA. (Enviado especial) El caso ha generado gran conmoción en toda Europa, por lo que, es muy posible, obtenga poco o nulo interés en nuestro país, más afín a los chismes, los devenires monetarios y las gestas deportivas. El, ya por estos días, ilustre suizo, Sankt Spiess, ha recibido una terrible reprimenda jaculatoria por parte del Prof. Gerhart von Spiegel, a raíz de su promisorio invento. Para actualizar al lector, si es que, a esta altura de los acontecimientos, es preciso hacerlo, recordaremos que el señor Spiess, como todo suizo que se precie, es un relojero de renombre y que, según sus declaraciones “amaneció cierto día con la certeza de haber realizado un descubrimiento de enormes proporciones”. Sí, señor, como usted ya debe haber adivinado, Sankt Spiess, no es otro sino el creador del sencillo, pero no poco efectivo sistema del aletargamiento temporal. Como recordará el lector, este procedimiento, consistente en hacer funcionar con mayor lentitud los relojes de todo Suiza, lo que ha traído consigo el crecimiento inmediato del nivel medio de vida de los suizos, ya que estos, acostumbrados a vivir a pies juntillas al tiempo como a una mera realidad mecánica devenida de sus relojes, han adecuado su existencia a una nueva cronología. Así, hay ya suizos que, habiendo alcanzado los cien años de edad, se niegan ha envejecer a ritmo del resto de Europa. “¿Por qué habría de envejecer o morir a ritmo de un francés o un búlgaro”, se preguntan, y con razón, los más estrictos caballeros suizos, “se trata incluso de una cuestión de hondas implicancias patrióticas”, afirman otros a su vez, “¿Debería yo confiar más en un reloj británico o (¡qué horror al sólo pensarlo!) en uno español?” Y dicen al fin: “¡No señor, si mi reloj nacional dice que han pasado sólo ciento treinta y un mil cuatrocientas veintiséis horas, diecisiete minutos y cuarenta y tres segundos desde que he cumplido veintidós, es mi deber ciudadano el representar una absoluta lozanía que condiga con la exacta figura de un caballero de poco más de treinta y siete años de edad”, me dijo el otro día un más que respetado banquero ginebrino, haciendo uso de una aritmética implacable. Pero lo cierto es que todo genio, y Spiess no habría de ser la excepción, tiene su detractor. Este ha surgido en Alemania, encarnándose en un no menos prestigioso filósofo, el Prof. Gerhart Spiegel, quien, como todo alemán que se precie, es idealista y candidato al Nobel, el cual no ha recibido todavía porque "todavía-es-muy-joven". A este profesor debemos trabajos como el renombrado “Comte ist ein Imbezill”, título traducido por nuestros catedráticos como “Comte se equivoca”, entre otras publicaciones de fama mundial. Según Spiegel, Spiess “se equivoca en sus apreciaciones, además de ser mujeriego y proclive a la bebida, pues”, según sus recientes dichos, “de poco serviría que uno viviese mil años si estuviese convencido de haber vivido unos míseros sesenta o setenta...” Lo cierto es que la discusión parece prometedora y trataremos de mantener al tanto a nuestros lectores de sus posibles implicancias.

Tragedia, pasado y misericordia. Un acercamiento a la obra de Ross Macdonald

  Nadie debería dejar este mundo sin haber leído a los cuatro grandes autores de la tragedia ática: Esquilo, Sófocles, Eurípides y Ross Macd...