jueves, 24 de abril de 2008

BELLEZA Y BONDAD

...La Belleza, manifestada en cualquiera de sus formas, ejerce un influjo demasiado poderoso sobre nosotros como para que no intentemos ligarla a la virtud moral o espiritual. No podemos resignemos, en fin, a la idea de que una persona bella pueda ser malvada o estúpida ni a que un bello libro haya sido escrito por una persona inmoral.
...Cuatrocientos años antes de que un tal Jesús llagara al mundo con su impracticable doctrina del perdón, un tal Platón quiso imponer su poco verosímil doctrina de igualdad entre Bondad y Belleza; doctrina o creencia más cercana a lo poético que a lo filosófico, pero que gozó de relativa buena salud en Occidente, que creyó, durante siglos, que Platón (ese gran poeta) tenía razón.
...Un poeta, un tal John Keats, escribió siglos después: "Belleza es Verdad; Verdad, Belleza", avivando ese mismo espíritu. Pero los tiempos corrieron y con ellos llegó también el desengaño, que con los nombres de decadentismo y simbolismo, hicieron posible que, un siglo después, un tal Oscar Wilde decretara: "No existen libros morales o inmorales, sólo libros bien o mal escritos. Eso es todo" Wilde dedicó toda su obra a demostrar de modo ostensivo esta verdad y su vida, a demostrar la tesis opuesta.
...No podemos abandonar la fe. La Belleza, de un modo misterioso, debe encerrar virtud. No podemos dejar de creer que es así. Pero ¿cúal es la verdadera relación (si es que existe) entre Belleza y Verdad y entre Belleza y Bondad? Los que debaten ahí son nuestro corazón y nuestro cerebro. Somos ese monstruo de contradicción...
...Otro poeta, un tal William Yeats, arriesgó una respuesta en una copla que, además de ser bella, quizás sea, también, verdadera:

El vino entra en la boca
y el amor por los ojos:
Es todo lo que sabremos
antes de envejecer y morir...
Yo levanto mi vaso
y te miro y suspiro.


...¿Por qué sentimos ante la Belleza que algo nos fue revelado?

9 comentarios:

fede dijo...

El famoso esquema de Da Vinci está sujeto a la prescriptiva de la proporción aurea. ¿Habíamos hablado de eso? ¿No? Bueno, péguense una vuelta por Wikipedia, che!

Idea dijo...

¿De qué quiere hablar? ¿De la proporción Áurea, que siempre estuvo en los rostros de las gentes, aún antes que pudiéramos entenderlo o de la belleza y la virtud?
¿Podríamos invertir los términos?
Es decir, ¿podemos afirmar que la virtud es bella, que ser bondadoso es bello, que practicar una ética y una moral que no atenten contra el prójimo es bello?
No coincido con su afirmación, tal vez sea cuestión de género, ya usted ha señalado mi inclinación al “sindicato”, que no podamos creer que una persona “bella” pueda ser malvada o estúpida, que una gran obra de arte la haya creado un inmoral, o que una persona extremadamente “fea” tenga un corazón generoso, pues entre otras razones que me vienen ahora a la mente la belleza es un concepto, prejuicioso y circunstancial, siempre que se remita a realidades materiales, sin embargo, cuando hace referencia a valores abstractos, se transforma en un concepto sino absoluto, menos relativo.
Un inmoral es capaz de escribir la más bella de las ficciones o moldear la más hermosa de las esculturas, y sus obras serán a pesar de ellos, pues la inmoralidad no es una práctica que atente contra la capacidad de ver o conocer la verdad, ni de captar la belleza y retratarla, en todo caso la inmoralidad tal vez lo vuelva indolente frente al mundo. La historia está plagada de ejemplos como estos, los grandes creadores de la humanidad han sido en su inmensa mayoría seres despreciables o detestables para aquellos que los padecieron en tanto seres humanos de carne y hueso como usted y como yo.
En resumen, no sé nada, pero arriesgo.

Luc dijo...

Jajaja. Para mayor info véase el número "phi". A veces no sé quién es el clon de quién. Será que alguno de los dos hizo esa clase de "pregunta" y el otro la da la "respuesta" esperada. Pongámonos de acuerdo, Fédé, porque sino esto es un caos.

Con respecto al post, no creo en la kalokagathía. En principio, la palabra que define la unión entre belleza y verdad es fea. Si le aplicásemos su propio criterio, sería falsa en tanto que fea. Ja, ja, ja. Creo que una clave hermenéutica es resaltar que sobre todo la belleza no es absoluta (en tanto a la verdad no lo sé, no estoy seguro) y que tiene muchísimas aristas.

Creo que leí una vez que alguien habló de la hermosura del hongo que sigue a una explosión nuclear, aunque presumo que puede salvarse con la noción kantiana de "sublime" no es exactamente belleza sino una suerte de horror ante lo inabordable.

Bla, bla, bla...

Me aburro de leerme cuando escribo...

Saludos, Luc

fede dijo...

Idea:

Creo que no me di a entender claramente. Nuestra sensibilidad estética y nuestra sensibiliadad ética, por alguna extraña razón, tienden a confundirse. Es un reflejo romántico que padeció Platón y que siguen padeciendo muchos hombres. Cuando se expresa bellamente una opinión, tendemos a aceptarla con mayor convicción que cuando se lo hace de forma lógica.

Además, confundimos las verdades poéticas con verdades lógicas. Si un poeta dice "nuestro destino está cifrado e los astros" no está adhiriendo a la astrología, está creando una verdad poétca. La que se expone en mi post, es una verdad de este tipo: algo que sentimos verdadero porque es bello: sería bello un mundo donde los buenos y sólo los buenos fueran bellos y donde los malos y sólo los malos fueran feos.

Esa confusión entre los parámetros éticos y estéticos es muy peligrosa tanto para el que busca la belleza como para el que busca la verdad. Prueba de eso son los malos filósofos devenidos en poetas y los malos poetas devenidos en filósofos. Gide escribió una vez: "Con buenos sentimientos se escribe pésima literatura". Yo podría agregar que con buena literatura se hace pésima filosofía.

Lo que sí le discuto a muerte es lo siguiente: algo es bello si nos genera la impresión de ser bello. Por el contrario, lo verdadero es verdadero independientemente de nuestra convicción en que sea cierto o no. Por lo tanto, la belleza es absoluta: se da en el espctador o no: eso es todo. La verdad quizás no existe o no la sepamos nunca (si es que esas dos cosas no son una misma cosa)

Luc:

Me gustan los bonetitos que le puso a mis "e".

Lo otro que plantea es muy interesante. Yo una vez pregunté si tomando en cuenta esa diferenciación entre lindo, bello y sublime ¿Qué tipo de parámetro sería aplicable a las mujeres de nuestras vidas? Por ej: una mujer que nada más nos gusta es linda; una que nos gusta y nos intreresa, sería linda y bella; si además la mamos, sería linda, ella y sublime.
Habría otras categorías, pero el tema ahí se vuelve un poco difícil. Voy a tratar de ponerlo en un post.

Walter L. Doti dijo...

Burke decía que el gusto es objetivo y que las discrepanias estéticas estaban fundadas en la costumbre: quien masticaba tabaco una y otra vez durante años, acababa acostumbrándose a su espantoso sabor. Aportaba como prueba el hecho de que no había bebé alguno al que no le gustara lo dulce y suave y que no rechazase lo amargo y fuerte. Pero sí muchos adultos que adherían a una y otra insensata postura.
Le doy la derecha a Burke. De seguro la belleza debe estar relacionada con las proporciones, con la mesura y hasta es probable que estos criterios estén dictados por nuestra biología. Y así, la sensación de estar descubriendo algo al contemplar un objeto bello puede tener relación con la constatación interna de que lo visto coincide con esquemas cerebrales biológicamente programados que serían anzuelos de nuestra voluntad.
Schopenhauer, un platonista convencido, nos dirá que la belleza nos pone en contacto momentáneo con las Ideas que representa y que estas Ideas, a su vez, son la Voluntad - la esencia del ser - en su primer manifestación material.
Debo decir que encaré el anterior párrafo en la idea de que la postura schopenhaueriana establecería otro punto de vista del que yo había vertido en la primera parte, pero ahora veo que tal vez no. Pues, ¿no serán las Ideas platónicas la representación mítica de los conceptos, y éstos los mentados esquemas cerebrales biológicamente programados?
En cualquier caso, por ahí debe andar la respuesta.

Idea dijo...

¿Usted así de un plumazo decreta que la verdad es absoluta? ¿Y la belleza también? ¿Y por distintas razones o con distintas lógicas? Tal vez deba sepultarme por un tiempo…

fede dijo...

¡Qué Yopenhauer dijo qué? ¿Qué Sho dije qué? No me confundan: yo nada más escribí una cosita bella: que en el fondo quisiéramos que a la turra esa se le arrugue la cara y que Wilde se hubiese merecido ser más lindo. ¡Eso es justicia poética! Y la justicia social, al lado de eso, es un poroto. ¡Yo cambio el aguinaldo por verme de vuelta como a los veinte!

La belleza es incuestionable, nos da un mazaso en la cabeza y se ns ríe en la cara. Yo podría morir por unos ojos. Y la verdad: cuando yo era chico el tiempo existía y ahora resulta que por ahí era mentira. Un personaje de un cuento mío dijo: "La Verdad: nada tengo que ver con esa insidiosa, monsieur: prefiero la poesía que usted nos ha obsequiado"

Se despide,
Un pseudo-proyecto de dador universal de belleza.

Y me voy por la sombrita que tengo una justa deportiva en puerta. Ya ensillé el caballo y me tomé el mate del estribo. ¡Qué pinta que tengo de armadura!

fede dijo...

Perdón, me fui antes de tiempo, cuando la musa todavía estaba.

Léase:

¡Qué pinta tengo de armadura1 ¿Mirá si no me merezco ser bueno?

Adiu.

Ulises en balsa dijo...

Existe una contaminación en lo que se pacta bello, porque resulta sino imposible, bastante complicado conectar con la belleza.
La belleza, antes que forma, es armonía. La forma en que esta armonía se interpreta, revela el concepto de belleza que se tiene en determinado momento.
Creo que que esta armonía, que es el idioma cosmológico que se expresa en todas partes en todo tiempo, es lo que sentimos cuando, sacudidos, vueltos momentáneamente parte de todo, encontramos en lo que nos exalta, como puede ser un cuerpo, un verso, una visión, algo que nos conduce a la familiaridad, la compañía de todo el universo, como dice Fede, revelado. La belleza, de alguna forma, nos habla del porqué.
Con la bondad, se entiende, pero viajan en paralelo.

Monsieur.