viernes, 11 de abril de 2008

¡QUÉ RISA LA HIENA!


¡Qué me vienen con el Curtis: esto es conocimiento biológico! ¡Debemos bogar por la presencia inmediata de Bestiarios en nuestras escuelas! Por ahora, deberán conformarse con otro extracto de Plinio el Viejo*:

Hiena: "(...) La hiena es el único animal que desentierra las tumbas para devorar los cadáveres. Sus ojos poséen múltiples colores y el perro que caiga bajo su sombra enmudecerá para siempre. Cuando la hiena mira a un animal tres veces consecutivas, este quedará inmóvil y ya no volverá a caminar(...) Pueden imitar la voz humana y llamar a las personas por su nombre; así mismo, suelen imitar los sonidos del vómito humano...

Y por si fuera poco:

(...) Las hienas se transforman en macho y hembra alternadamente cada año.

Sobre este aspecto se expedirá Esopo:

"Se dice que las hienas cambian su sexo; así, durante un año son machos y al año siguiente son hembras. Cierto día, una hiena macho intentó tener sexo cotra natura con una hembra, quien le recordó que el año siguiente le tocaría a él hacerle lo mismo que le hacía a ella"**

Al parecer, a la hiena no le causó mucha gracia. ¡Curioso origen el de la regla de oro!
_________

*Historia Natural, 8, 30.
**Fábulas, 340.

8 comentarios:

fede dijo...

Permítanme (de acuerdo a mi costumbre o vicio) incluir una pequeña suspicacia. Leí en el pasado algunas fábulas de Esopo y todas (sin importar su sencillez)viene al final con un "folleto explicativo" ¿Por qué esta no? ¿Esopo no la escribió o la omitió el compilador? ¿Se atrevería, alguno de ustedes a escribirla?

Luc dijo...

Hay otra anécdota destacada por Giordano Bruno que me la contó un calabrés. Resulta que un león y un burro tienen que cruzar dos vados. Pautan que en el primero uno llevará a uno y en el otro al revés.
Primero le toca al burro de llevar al león, este último ante la posibilidad de caerse a una parte profunda del río le clava sus zarpas lo que hace que el borrico deje caer una fina lágrima.
Una vez en la otra orilla, es el turno del león. Este lo lleva al burro y al llegar a un lugar riesgoso el burro intenta asirse con sus patas pero es vano. Así que, cito, le inserta su instrumento al león que entre lágrimas grita "traditore, traditore".
No tiene ni la gracia ni la sutileza de Esopo pero me hizo reír muchísimo en unas jornadas de filosofía cuando el orador lo contó.

fede dijo...

Luc:

Muy bueno... pero me quedan las ganas de ese dicho ruso sobre la regla de oro: le di la pelota en el area chica, che!

Walter L. Doti dijo...

"Manual de instrucciones" para la fábula de Hisopo:

Moraleja: El que no...., se deja.

fede dijo...

Eso, eso, eso... por fin uno se animó a decirlo. Este Hisopo era un mojigato. ¿Vio el palazo que el tiré en lo de Luc? Ahora se va tener que hacer cargo o condenarse al ostracismo virtual.

Manu dragon gx dijo...

Estimado fede:
Me ha parecido muy interesante la historia que escogió para presentar en su blog.
muy buena información.
Me podría decir de donde la ha sacado?
Gracias totales.
manu dragon gx

fede dijo...

Manu:

Mi muy señor mío: para ser un enano que afirma no leer nada, usted maneja un leguaje muy elegante. (Sobretodo para alguien que tuvo que mentir que era más grande para poder hacer su blog)

Después le cuento de qué libro saqué el dato y se lo presto: lástima que no lo vaya a leer!

Un abrazo, extendido a su señora madre.

Tío Filirico

Matha Burroughs dijo...

Yo conozco unas cuantas hienas, che. Son los mism@s que se entusiasman con el mito de Tiresias.