martes, 15 de abril de 2008

QUINTA PATA A LA CAUSALIDAD


Mucho se ha hablado de las imprevisibles consecuencias de la causalidad, tan difíciles de determinar en la vigilia, cuya complejidad hace que muchos de sus aspectos se nos escapen. Sí nos es posible determinar su camino en el mundo de la creación, donde todo cuanto existe está, al menos en apariencia, dado a nuetros ojos. Eso pasa, por ejemplo, en el mito.

Tomemos por caso la guerra de Troya. Como saben los que han leído a Homero, esta guerra no tenía por finalidad el dominio del comercio marítimo, como los ilusos historiadores se empeñan en afirmar, sino el recuperar a la esposa de Agamenón, la famosa Helena (la mujer más bella del mundo), de las manos de su raptor, el joven Paris, hijo de Príamo, rey de Troya. ¿Y qué mejor razón para una guerra que una mujer, en especial, si es la más bella del mundo? ¿Pero por qué se enamora Helena de Paris? Si bien es cierto que Paris estaba dotado de gran belleza, no fue sino por arte de Afrodita que Helena se enamoró de él. ¿Y por qué la diosa favoreció a Paris? Los memoriosos recordarán el casamiento olímpico entre Tetis y Peleo, al que no fuera invitada la diosa Discordia, la que, haciendo honor a su nombre, se presentó de improviso, trayendo consigo una manzana de oro de gran belleza, que arrojó sobre la mesa en que se hallaban sentadas Afrodita, Hera y Palas Atenea, diciendo: “Para la más hermosa.” La ‘manzana de la discordia’, fue pretendida, obviamente, por las tres diosas, por lo que Zeus tuvo la poco feliz idea de crear un concurso de belleza, para el que el desdichado Paris fue elegido como juez. Las tres diosas, temerosas de su decisión, intentaron sobornar a Paris ofreciéndole los dones propios de su dominio celeste. Paris (como todo hombre que se precie de tal) desdeñó la sabiduría ofrecida por Palas y las riquezas e imperios ofrecidos por Hera (que por otro lado ya poseía), dejándose seducir por el cohecho de Afrodita: el amor de la mujer más bella del mundo...

Ahora bien, pudiendo dar por cerrado el orden causal, nos permitimos ir un paso más allá. ¿Qué era esta manzana de oro que encendiera la codicia y los celos de las diosas, cuya disputa dio lugar al famoso ‘Juicio de Paris’ y a la histórica guerra narrada por Homero? Las manzanas de oro, presentes en muchos mitos de la antigüedad, eran frutos míticos descubiertos por los viajeros en los confines orientales del mundo, en las lejanas tierras Chinas. No sólo existentes en el mito, estos frutos, del tamaño de una manzana, pero cubiertos de piel y carne dorada, eran desconocidos en Grecia, por lo que los viajeros se referían a ellos como a “manzanas doradas” o “manzanas de oro”.

Así, remontándonos en la compleja cadena causal, llegamos a la conclusión de que la guerra de Troya, la guerra de mayor trascendencia cultural de la historia, fue por culpa de una naranja.

¿Cuántas manzanas de discordia, amigo lector, habrá detrás del más inexplicable de nuestros actos?

14 comentarios:

fede dijo...

Ayer pensé que era imposible tener más sueño. Hoy siento quezzzzzzzzzzzzzzzzzzzz

Calderondelabarca dijo...

Babilonia

Luc dijo...

Nínive

fede dijo...

Lacónicos.

Luc dijo...

Jajaja. Me di un gusto. Bueno ahora sí.

El post había empezado aburrido para mí. Lo digo con la impunidad de los hermanos. No obstante, es genial. Como tranformó esa manzana dorada que yo presumía sería del jardín de las hespérides de Atlas y Ud. me hizo notar que podría ser una deliciosa naranja.

O sea que la manzana, de ser el fruto de la discordia por antonomasia pasa a ser un fruto corriente. Porque del mismo modo que Ud. interpreta que la manzana dorada es en realidad una naranja. Los exégetas de la Biblia interpretan que la manzana del Génesis no pudo haber sido tal sino un higo.

Tranquilo de que no me garantiza ni una guerra ni el pecado me voy a comer una manzana verde.

Saludos, Luc

fede dijo...

Curioso que mencione a los higos, Fratello... Tengo una historia con higos: pero va a tener que esperar. Voy mechando de tout un peu, para que esto no se vuelva ensalada de fruta.

Walter L. Doti dijo...

Yo tengo una historia de bananas que evitaré, por discreción.

Carolingio dijo...

En este post si que todos "mandaron fruta" JA JA JA ja ja j...

Que mal chiste!

fede dijo...

Sinceramente no entiendo qué quieren dar a entender con eso de "Babilonia" y ya varios lo usaron ¿Quiere decir algo?

Walter L. Doti dijo...

Fede: Lo remito a las respuestas al post "Acerca de la naturaleza del post inabordable" de don Calderón. Cito:

"2) En alusión al elemento fático al que aludía Luc, pongo en vuestro conocimiento que resulta posible que utilice mi palabra polirubro - BABILONIA - para comentar algunos post.
En forma indistinta , la misma querrá significar en relación al Post :

- Que es excelente, por lo cual necesitaría elaborar con tiempo un comentario.
- Que no lo entiendo.
- Que sí lo entiendo, pero que me parece una mierda.
- Que simplemente lo ví. ( El odiado "Visto" de la señorita de Primer grado ).
- Que es inabordable.
- Que mi nene amenaza con matar al gato si no le doy la Compu YA.
- Que tengo que ir al Coto.
- Que estoy esperando que comenten todos los demás para quedarme con la última palabra.
- Cualquier otro significado. No es taxativo.

La verdad, es sólo un minuto y no me cuesta nada."

Calderondelabarca dijo...

NÍNIVE : El mismo producto , sólo que elaborado por " Industrias Misseri S.A. "

Gracias, Walter.

fede dijo...

Ah... ya me parecía que no quería decir nada.

El problema es que para responder a algo que no quiere decir nada uno debería usar algo que tampoco quisiera decir nada...

No sé... yo en política no me meto.

¡Oscuros relativistas! ¡Malditos Wittgensteinianos!

Calderondelabarca dijo...

A veces pienso ....cuanta polenta, cuanta pasión parecen haberle metido los antigüos a todos sus emprendimientos.Es sólo una percepción.
Acotados por los escasos medios , las geografías devoradoras y sus escasas expectativas de vida , cada amanecer era por sí una nueva aventura.
Aún sabiendo que muchos fueron sanguinarios, crueles , verdugos porque sí, el hecho de llamar "manzana de oro" a una -para nosotros -simple naranja revela un paradójico candor que me eriza la piel.

Ojalá nunca se hubieran acabdo esas frutas doradas.

fede dijo...

Calderón:

A mí también me sorprendió siempre. Creo que la grandeza del espíruto griego surge de una enorme capacidad de asombro. (Lo creí siempre, pero me di cuenta hace cinco minutos después de leer lo que escribió usted)

Y era tan grande ese asombro ante el mundo que les resultaba imposible no volverse "poetas": "hacedores"

Para decirlo en buen criollo: un fenicio veía una piedra en forma de águila y la ponía en el mapa (y vendía el mapa) un griego veía esa piedra y creaba un dios y un mito.