viernes, 2 de octubre de 2015

UNA VUELTA DE TUERCA A DEGAS



...Hace ya mucho tiempo publiqué un artículo en este blog, en el que refería la famosa anécdota del pintor Edgar Degas y Charles Baudelaire: 

...Degas se acercó al poeta y le dijo que había decidido escribir poesía, dado que contaba con mucho tiempo libre y le sobraban ideas; a lo que el autor de Flores del mal contestó: "Los poemas no se escriben con ideas, sino con palabras."

...En primer lugar, este nuevo artículo servirá para hacer una fe de erratas indispensable, dado que la anécdota, si es que fue real, fue protagonizada por Stéphane Mallarmé y no por Baudelaire*.
...Lo cierto es que la afirmación de Mallarmé (adjudicada a Baudelaire), provocó un debate muy interesante cuya naturaleza no entendí en su momento y que hoy creo asociada al viejo debate entre platónicos y aristotélicos. 
...En fin, creo (junto a Mallarmé) que al afirmar que un poema se escribe con ideas se adopta una postura platónica respecto de estas; es decir, se asume que detrás de dos enunciados sinónimos** como: "el lápiz descansa sobre la mesa" y "encima de la mesa está apoyado el lápiz" existe una misma idea, en tanto arquetipo intemporal e inmarcesible. 
...Aristóteles, si no me equivoco, podría admitir un mismo sentido lógico para ambas, pero nunca juzgaría su diferencia estructural como una ilusión; no vería una identidad en ellas, reduciéndolas a torpes reflejos de una frase arquetípica. 
...Es decir, una mente aristotélica juzgaría que un poema se escribe con palabras en tanto objetos aprensibles, no ideales, y que una distinta configuración de palabras, de "significados sinónimos", constituyen poemas distintos. Acaso uno podría (no lo sé) concebir una intención anecdótica o moral para un futuro poema, manteniéndose en el terreno de las ideas, pero la primera palabra transformaría en sujeto individual y sensible al poema. 
...Quizás todo esto sea comparable a afirmar que no puede concebirse un poema arquetípico, y que aquellos versos de León Felipe (de omitirse el incómodo cuarto verso):     
...............
Deshaced ese verso.
Quitadle los caireles de la rima,
el metro, la cadencia
y hasta la idea misma.
Aventad las palabras,
y si después queda algo todavía,
eso
será la poesía.

serán una revelación estética innegable para una mente que intuya el mundo de modo platónico y un sinsentido para quien lo haga de modo aristotélico.
...Escribo estas notas con temor, conciente de afrontar, como es mi viciosa costumbre, asuntos cuya complejidad me exceden. Lanzo el mensaje en la botella y dejo al capricho del mar su destino.

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* Este enunciado haría las delicias de cualquier filósofo del lenguaje. Ni que hablar del análisis de este párrafo y los precedentes: Dado que "el autor de las Flores del mal es el protagonista de la anécdota" y "el protagonista de la anécdota fue Mallarmé y no Baudelaire" ¿Liste estaría afirmando que "el autor de Las flores del mal" es Mallarmé?
** Por supuesto, afirmar que son sinónimos, supone una petición de principio favorable a la posición platónica y debe ser entendido como un giro retórico. Es casi un lugar común denunciar que el idioma nos impone sustancializar y pensar los universales como existentes.