domingo, 21 de septiembre de 2008

VALHALLA

Valhalla o Walhala: Del antiguo escandinavo Valhöll “casa de los muertos”. En la mitología de los vikings, palacio del dios supremo Odín, en la ciudad sagrada de Asgard reservado al alma de los elegidos. Tiene quinientas cuarenta puertas y sus muros están hechos de lanzas y techado con escudos. Sólo son llevados a él por las valquirias los muertos en batalla. Allí, son despertados cada día por el gallo Gullinkambi para celebrar terribles batallas en las praderas de Asgard como forma de entrenamiento para Ragnarök. Por la noche, recuperados de sus heridas (o resurrectos, si es que han muerto en combate), vuelven al palacio Valhalla donde gozan de grandes banquetes de jabalí y beben el hidromiel junto al propio Odín.

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Reconocí a Sven, mi amigo, entre los otros guerreros por su bruñida espada. Sus ojos eran del color del mar y de la casa de los pájaros. Nuestras miradas se cruzaron y reímos ciegos de júbilo. Me lancé sobre él y hundí mi hacha en su cabeza; brotó su sangre como un vómito y lo oí bromear alegremente en su estertor y morir.

Esta vez vencí yo; beberé en su cráneo y por la noche nos reiremos juntos de su suerte. Mañana se abrirán otra vez los muros del Valhalla y Sven buscará su revancha, cuando anuncie el gallo la hora de la danza de las espadas.

10 comentarios:

Fede dijo...

Mea culpa... no encontré una mejor ilustración.

Idea dijo...

Estupendo. Valió el tiempo de esperarlo retomar la palabra. ¿Habrá lugar en ese mundo para algunos de nosotros?

Luc dijo...

Siempre me llamó la atención que el paraíso que les espera a los guerreros en el fondo les depara una segunda muerte de la cual no sobrevivirán.
Es decir, el berserkir que muera en batalla va a al Valhalla, allí tiene una segunda vida que se terminará sólo cuando mueran en el Ragnarök. De allí surgirán un nuevo Adán y una nueva Eva (Ask y Embla) pero ellos ya no volverán.
¿Qué diferencia entonces hay entre morir en batalla para ir a morir de nuevo al Ragnarök o morir de entrada alegremente en su casa gritando un gol del lobo a Godoy Cruz si en definitiva no hay vida ulterior?
Extraña escatología la vikinga. Aunque no por ello menos apasionante que las otras.

Un abrazo

Fede dijo...

Idea:

Me temo que mi retomar la palabra ha sido un mero saqueo al baúl de los viejos afanes. ¡Qué pocas ganas de escribir, che! ¡Y de comentar!

En cuanto a su pregunta, si bien este cielo posible no resulta muy tentador, incluso ásí, lo prefiero a la nada. En fin; no sé si nos podremos colar pero, en caso de lograrlo, bien podríamos escondernos mientras la gilada se sacude espadazos y dedicarnos a asuntos más cercanos a nuestra predilección, asuntos que no serán ni mejores ni peores, sólo distintos.


Luc:

Su comentario me pareció revelador. Es ciertamente estúpido revivir a alguien para que deje de existir por siempre después del escatológico combate de Ragnarök. Nunca lo había pensado. Al menos, hablaría de la no creencia de la inmortalidad por parte de los escandinavos o por su incapacidad de concebirla correctamente.

De todos modos valdría la pena si uno va a vivir unos cientos de años antes de esa batalla, pero sería muy injusto para el que muriera a pocos días de Ragnarök.

Imagino, por ejemplo, a Sven Tomason, sargento mayor del Real Ejército Noruego, muriendo en la invasión a Palestina en 2038, accediendo orgulloso al Valhalla. Y de repente, para su sopresa y decepción, le sale al cruce Odín y le dice:

"No se me duerma, sargento,
que se viene Ragnarök;
agárrese un tomahok
y súmese al regimiento.
En este mismo momento
nace el último segundo
y aquel barco tremebundo
hecho con uñas de muertos,
surcará mares inciertos...
¡Se viene la fin del mundo"*

*Como usted sabe, Odín había recibido el don de la elocuencia, por lo que, para desesperación de sus oyentes, hablaba siempre en verso (Me he tomado algunas licencias al momento de la traducción)

Walter L. Doti dijo...

¿Alguien me puede explicar en qué sentido la mitología es apasionante? Pregunto sinceramente.

Fede dijo...

La mitología no es apasionante; nada es apasionante en sí mismo, puesto que la pasión está en los hombres, no en el mundo. La mina que a uno le quita el sueño, a otro le es indiferente o, incluso, repulsiva. Sin embargo, hay razones por las que el mito tuvo interés y resultó apasionante para muchos hombres. Doy tres:


1. Un tal Robert Graves, me aseguró que antes del surgimiento de la escritura, los artistas cifraban los hechos de importancia con dibujos y, estos dibujos, como todos los de tan antigua data, pecaban de una simbología casi infantil. Por ejemplo; el montar a caballo era extraño en la prehistoria y los hombres que vieron por primera vez a sus enemigos cabalgar (como les pasó siglos después a los aborígenes americanos al ver montar a los españoles) forjaron la superstición de que estos hombres y sus caballos formaban un solo ser monstruoso. El símbolo de ese ejército y de ese pueblo, fue el centauro. Una vez perdida la memoria del hecho histórico, la imaginación de otros hombres convirtió esas imágenes en historias o mitos y el símbolo cobró identidad propia. La inversión de este mecanismo provee un conocimiento, precario, pero conocimiento al fin, de ciertos hechos anteriores a la escritura. Así, el mito de Teseo matando al Minotauro, revela a los prehistoriadores el paso del predominio minoico sobre el Mediterráneo hacia la Grecia continental.

2. Un tal Lesky, me reveló también que los mitos son la huella narrada del proceso de acceso a la capacidad de abstracción en el hombre antiguo. El lenguaje es previo a la elaboración de algunos conceptos abstractos. Poner nombre a un algo concreto era fácil. Aquí un algo al que voy a llamar “pene”. Aquí otro algo al que voy a llamar “vagina”. ¿Pero qué hace que queramos juntarlos? Tiene que haber un algo que nos empuje, una fuerza, un dios. Así surge Eros y ya todo queda más claro y todos felices y contentos. Eros es el que provoca el malestar, el dolor, el rechazo, el placer… Las cosas por su nombre y así se hace posible pensar. Después, la capacidad de abstracción se desarrolla; el hombre llega a abstraer la idea del Eros y, el pobre Cupido, el dios mero dios, queda ahí a la deriva, reducido a figurita mitológica, a fábula.

Pero son todas giladas, porque para mí:

3. La mitología es apasionante porque es un caudal inagotable de historias. Preguntarse por qué me apasionan, sería tan absurdo como preguntarse por qué me apasionan “Las mil y una noches” o los cuentos de Stevenson, de Wilde o de Borges.

Fede dijo...

He dicho

Walter L. Doti dijo...

¿Alguien me puede explicar en qué sentido “Las mil y una noches” o los cuentos de Stevenson, de Wilde o de Borges son apasionantes? Pregunto sinceramente.

Walter L. Doti dijo...

Bromas aparte, vuelvo a mi pregunta original. Ud. me explica qué es el mito y me dice que le apasiona porque es una fuente inagotable de historias. Pero me da la impresión de que hay allí algo más. Si yo escribiera un muy buen cuento donde narrara la historia de seres extraños y fantásticos cuyas acciones permitieran la explicación de ciertos fenómenos naturales inexplicables, de seguro Ud. lo juzgaría por su forma, encontraría su fondo un tanto pueril y terminaría de leerlo sonriendo y pensando sobre mí con condescendencia: "¡Pooobre!".
Pero la misma historia hallada como formando parte de los relatos de alguna mitología haría bullir esa extraña fascinación con que muchos leen este tipo de relatos. Leyendo con si escucharan Carmina Burana al mismo tiempo; con esa emoción que se tiene cuando se siente el himno en un partido de Argentina en un mundial. Hay como una vinculación con la idea de la "gesta", de lo heróico. Una vinculación que a mí me resulta completamente ajena, inexistente, y que no me puedo terminar nunca de explicar.
Por eso le pido que me explique dónde radica esa atracción que yo veo también en el interés por la historia.

Fede dijo...

En mi caso, como ya dije, en las buenas historias. La mitología maya, por ejemplo, es aburridísima y por eso no sé nada de ella. La griega tiene historia magníficas. Lo que es cierto es que algunas personas sentimos mayor predisposición hacia lo épico. Algún día puedo escribir sobre eso, por ahora dejémoslo en eso de "gustos son gustos dijo una vieja", si ben Ud sabe que me disgusta un poco la idea de que todo sea subjetivo, a no ser que el sujeto sea yo.