lunes, 16 de abril de 2012

DE MUSSET O EL DESENGAÑO





....La anécdota es muy conocida y probablemente falsa; las anécdotas que mejor expresan el caráctar de un hombre (sobre todo si ese hombre es un genio), suelen ser poco fidedignas. 
....Cierta vez, vaya a saber si en una casa de campo de aire aristocrático o en uno de esos lugares a los que los historiadores dudosos siempre dan en llamar "los salones de sociedad de la época", Frédéric Chopin fue instado a tocar el piano. Voy a ahorrarles devaneos literarios: se negó de inmediato. Momentos después, las luces desaparecieron de la habitación y todos escucharon, sorprendidos, las notas de una pieza del compositor. Cuando la luz volvió, alguien (que no era Chopin) tocó las últimas notas al piano y recibió el aplauso de los presentes. La cara de Chopin no expresaba, precisamente, alegría al decir:
....--Si va a tocar a Chopin, al menos tóquelo como si fuera Chopin.
....Lo primero que pienso cuando alguien me recuerda esta anécdota, es si yo sería capaz de darme cuenta de que el que tocaba no era Chopin. Me pregunto, en fin, si sería capaz de reconocer a un genio si lo viera. No ser un genio es un dolor compartido por la mayoría de los hombres, pero no ser capaz de reconocer a uno, es ya un mal terrible, que recibe, en el mejor de los casos, el nombre de "mediocridad".
....Una vez salvado o confesado este primer temor, voy a imponerme mi tarea de literato. 
....Dejen que ponga a volar mi imaginación un poco. Me gustaría creer que esa noche estuvieron presentes George Sand y Alfred de Musset. Me gustaría, incluso, creer que el interés de George Sand por Chopin empezó esa noche. Y creer que, tiempo después, de Musset recordaría esa frase y que, al encontrarse a Chopin en París, tuvo que morderse la lengua para no decir lo que a casi todos nos queda por decir en estos casos:
....--Si vas a quererla, al menos querela como lo hubiera hecho yo.
....O mucho mejor; me gustaría creer que no sintió eso, que se alegró de que su lugar fuera ocupado por Chopin y que siguió adelante con su vida, porque ¿qué más puede pedir uno que ser reemplazo por Chopin? 
....Les deseo ser correspondidos. Si eso no es posible, les deseo sentir que se merecían serlo y que el lugar que no fue suyo fue ocupado por alguien digno. Les deseo, al menos, que sientan el noble impulso de creer que fue así. 
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3 comentarios:

Fede dijo...

Demasiado dolinesco... Estoy perdiendo ese touch de sarcasmo que me caracteriza.

Luzdeana (Diana H.) dijo...

Totalmente dolinesco, pero me viene bien, porque a las 12 estoy demasiado agotada para escuchar el programa sin dormirme. Mi hija dice que Chopin es un tipo del que le hubiera gustado ser amiga (es pianista y no es de amistades fáciles).

Fede dijo...

Me caen bien los músicos; noto que, en general, son gente muy culta, pero sin la pedantería de los literatos. Y suelen tener vidas más interesantes que los escritores.