domingo, 28 de septiembre de 2008

TRADUTTORE, TRADITORE


Si bien es cierto que muchos ejercicios de traducción están condenados a la frustración y al fracaso, también lo es que existe una suerte de superstición perniciosa en torno a la idea de la imposibilidad de traducir algunos textos o, incluso, ciertas palabras. Escuché varias veces, por ejemplo, decir que es imposible traducir la palabra portuguesa ‘saudade’*, palabra intraducible, si las hay, y que significa ‘nostalgia’.

Dolina distingue en “Crónicas del Ángel Gris”, tres niveles de la falsificación: descendente, paralelo y ascendente, según la pieza falsificada resulte inferior, igual o superior en calidad a la original. Creo que el mismo criterio podría aplicarse a las traducciones. Sin embargo, la superstición a la que hice referencia, parece suponer que ninguna traducción puede ser superior al original. El intento de este post es hacer un breve catálogo de posibles traducciones, algunas de ellas, ascendentes.

Oscar Wilde, en un gesto muy propio de su imaginación e ironía, tituló “La importancia de ser Ernesto” a una de sus obras más conocidas. En inglés "The Importance of Being Earnest", produce un calambour curioso, porque vale tanto por “La importancia de ser Ernesto” como por “La importancia de ser serio.” Alfonso Reyes, para que no se perdiera este juego, proponía cambiar el nombre del protagonista y escribir el título de la obra en letras mayúsculas. Resultado final: “LA IMPORTANCIA DE SER SEVERO”

Mucha fue la sorpresa de Nerval al recibir el siguiente elogio de Goethe por su traducción al francés de “Fausto”: “Nunca me he comprendido mejor que leyéndolo a usted.” “La esfinge germana”, escribiría después Gauthier, “había sido descifrada por el Edipo francés.”

Algo parecido pasó con la traducción de Baudelaire de “Vatek”,que obtuvo una enorme fama en toda Europa. Muchos lectores que dominaban el inglés, se lanzaron frenéticos a la lectura del texto original, creyendo que Baudelaire, a través de su traducción, les había revelado un gran escritor, como ya había pasado con Edgar Poe. Grande fue la desilusión al ver que la prosa de William Beckford era pésima y que el escritor tenía, incluso, serios problemas para dominar la lengua inglesa, que no era, dicho sea de paso, su lengua materna.

Suele decirse que los traductores son como los amantes; si son buenos, no son fieles; si son fieles, no son buenos. Quería cerrar, entonces, con una anécdota, una humorada final. Gozó de gran fama una ardua traducción en verso de la "Comedia" de Dante por parte de Bartolomé Mitre. Esta traducción, sin embargo, no parecía ser del agrado del periodista Marcos Zapata, que escribió el siguiente grafitti frente a la casa del otrora prócer:

EN ESTA CASA PARDUZCA
VIVE EL TRADUCTOR DEL DANTE;
APÚRATE CAMINANTE,
NO SEA QUE TE TRADUZCA
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*Tengo en mis manos una antología de Pessoa en la que se deja la palabra saudade en portugués por ser "intraducible."

domingo, 21 de septiembre de 2008

VALHALLA

Valhalla o Walhala: Del antiguo escandinavo Valhöll “casa de los muertos”. En la mitología de los vikings, palacio del dios supremo Odín, en la ciudad sagrada de Asgard reservado al alma de los elegidos. Tiene quinientas cuarenta puertas y sus muros están hechos de lanzas y techado con escudos. Sólo son llevados a él por las valquirias los muertos en batalla. Allí, son despertados cada día por el gallo Gullinkambi para celebrar terribles batallas en las praderas de Asgard como forma de entrenamiento para Ragnarök. Por la noche, recuperados de sus heridas (o resurrectos, si es que han muerto en combate), vuelven al palacio Valhalla donde gozan de grandes banquetes de jabalí y beben el hidromiel junto al propio Odín.

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Reconocí a Sven, mi amigo, entre los otros guerreros por su bruñida espada. Sus ojos eran del color del mar y de la casa de los pájaros. Nuestras miradas se cruzaron y reímos ciegos de júbilo. Me lancé sobre él y hundí mi hacha en su cabeza; brotó su sangre como un vómito y lo oí bromear alegremente en su estertor y morir.

Esta vez vencí yo; beberé en su cráneo y por la noche nos reiremos juntos de su suerte. Mañana se abrirán otra vez los muros del Valhalla y Sven buscará su revancha, cuando anuncie el gallo la hora de la danza de las espadas.

domingo, 14 de septiembre de 2008

LA VOLUNTAD EN EL SEXO

A veces, nos encontramos con textos que sintetizan de un modo violento, casi brutal, conceptos e ideas que nos obsesionan. Este fragmento de Cela relaciona dos de mis obsesiones más hondas: la Voluntad schopenhauariana y el sexo. Woody Allen decretó cierta vez: "Existen sólo dos cosas importantes en la vida; una es el sexo y la otra... bueno, en este preciso momento no lo recuerdo"

en un pergamino de una vara de alto el bufón mojando su pluma de pavo real en purpurina escribió el dodecálogo de la ley de venus que se fue inventando poco a poco en sus ratos libres
i) la procreación no es un instinto
ii) la procreación es la consecuencia
.....ii a) ni siquiera obligada
.....ii b) casi siempre temida
.....ii c) con frecuencia evitada
iii) la procreación puede ser un anhelo
.....iii a) de tipo intelectual
.....iii b) no intuitivo
iv) la cópula se realiza no pensando en el posible hijo por venir sino en
.....iv a) la complacencia del amante
.....iv b) la complacencia de la libido
ya que
v) innúmeros gestos sexuales no son fecundos
vi) la cópula se perfecciona en sí misma no en ningún otro fin ulterior y distinto
vii) en la sola idea contraria duerme el huevo de los métodos que evitan el fruto
.....vii a) tangible
.....vii b) no espiritual huidizo amoroso
viii) el hijo puede desearse pero su presencia
.....viii a) acontece al margen del instinto sexual
e incluso
.....viii b) puede llegar a ser su precio
ix) la naturaleza en su sabiduría
.....ix a) brinda el hijo como premio que se otorga a ella misma
.....ix b) encela al macho y a la hembra con el señuelo del deleite sexual
x) el instinto sexual
.....x a) no cesa con la noticia del embarazo
.....x b) salta todas las barreras
.....x c) vive y muere con el individuo y en él
xi) el amor es un sentimiento bravo
xii) el cariño es un sentimiento manso y bonancible*
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*Extraído de "Oficio de tinieblas 5" (mónada 803) de Camilo José Cela.

viernes, 12 de septiembre de 2008

INTERROGATORIO


De todo interrogatorio es posible obtener la verdad del reo, siempre y cuando sepamos de antemano qué verdad deseamos obtener. Cierta tarde, el compositor Héctor Berlioz fue arrestado en Niza por sospechas de conspiración. Su suspicaz captor, cuyo insigne nombre no salvó la celosa historia, lo interrogó de este modo:

–¿Es usted pintor?
–No, señor;soy músico.
–Sin embargo, se lo ve por ahí con un libro de bocetos ¿Está haciendo planes?
–Sí, para una obertura de "El Rey Lear". De hecho, ya terminé la instrumentación...
–¿Quién es ese Rey Lear?
–Ay de mí, un pobre y viejo rey inglés.
–¡Inglés!... ¿Y esa palabra: "instrumentación"?
–Un término musical.
–Otra vez la misma excusa. Bien, señor, sé perfectamente que nadie compone sin piano, vagueando por la playa con un cuaderno. Dígame dónde desea ir y se le extenderá un pasaporte: usted ya no puede permanecer en Niza.
–Muy bien, volveré a Roma y, con su permiso, seguiré componiendo sin piano.

lunes, 8 de septiembre de 2008

EN TORNO A DOS CITAS


Vueltas y vueltas da en mi cabeza, en esta tarde un poco tediosa y mustia, esa cita un tanto cruel de André Gide: “Con buenos sentimientos se escribe pésima literatura.” ¿Suena cierta sólo porque es irónica, sólo porque es cruel? Realmente no lo creo. Un poco harto de los artistas políticamente correctos de técnica mediocre, de improvisados estéticos “profundamente humanos”, me pregunto ¿por qué razón confundimos con tanta facilidad la emoción estética con la sentimental o moral? Es decir: ¿Por qué creemos que la sinceridad y la honestidad son valores estéticos? ¿Por qué nos resulta tan difícil diferenciar una cosa de otra? A nadie se le ocurriría pensar que la obra de Heráclito tiene un mayor grado de verdad por estar escrita en verso. ¿Por qué, en cambio, pensamos que un poema es mejor, en tanto objeto estético, porque exprese mejor una supuesta Verdad Moral?

Tiendo a creer, incluso, que la emoción paraliza al creador. Los peores versos se escriben bajo el influjo de grandes pasiones. Que estas pasiones sean indispensables para la creación posterior, es algo que no me atrevo a negar, pero se escribe mucho mejor una vez superadas. Pienso ahora, también, en el apasionado Verlaine y en dos de sus más famosos versos:

A nos qui ciselons les mots comme des coupes
Et qui faisons de vers émus très froidment*

Fríamente conmovidos… Con un pie en la experiencia del dolor y otro en la genialidad estética, en el dominio de su (de nuestro) arte: así se escribe. Lo que hace al poeta no es la experiencia del dolor, ni su candidez humana, ni su sinceridad, sino de qué modo se vale de ellas, cómo las vuelve material de su creación, a través de su dominio sobre el material de su creación (el lenguaje) y sobre los mecanismos creativos propios de su género.

Y, al fin de cuentas, un hombre verdaderamente apasionado (y todo artista debería ser de este tipo de hombres) no va al velorio de su madre a escribir versos, sino a llorar; como Dios manda o, mejor dicho; como la ausencia de Dios manda. Después, si encuentra la manera digna de honrar ese dolor (y sólo si la encuentra), lo hace. Entonces, sólo entonces, ese dolor puede acceder a la categoría de lo artístico.
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*A nosotros, que cincelamos las palabras como copas/ Y hacemos los versos muy fríamente emocionados

miércoles, 3 de septiembre de 2008

ANTICIPACIONES



Nunca entendí la excesiva admiración que produce el género de ciencia ficción en las personas. Entiendo que nos asombre la llamada literatura de anticipación, pero ciertas anticipaciones pecan de obviedad. Afirmar, por ejemplo, que Julio Verne concibió los viajes estelares me parece, por lo menos, exagerado: el querido Cyrano, Kepler, Da Vinci, Francis Bacon… los mismos griegos y babilonios soñaron con estos viajes mucho antes; el hombre los soñó en cuanto tuvo tiempo de mirar el cielo, porque la luna, si bien se piensa, nunca se ve mucho más lejana que la montaña de la cual asoma y, quizás, no lo sea*. La luna, para el hombre antiguo, tenía el tamaño de una moneda; una moneda imposible, sin reverso**. Todos los hombres supieron que un día habría un Yuri Gagarin y un Neil Armstrong. Los automóviles, los robots, las máquinas de pensar y las prótesis mamarias, siempre estuvieron en el terreno de la imaginación del hombre.

No niego la posibilidad de la anticipación, pero creo que (al igual que la innovación) tanto es nuestro deseo de encontrarla que, cuando realmente aparece, resulta muy difícil distinguirla. Arriesgo un ejemplo: no, mejor otro día… Me da fiaca.

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*El chauvinismo, del que suelo pecar, y mi cariño y admiración por Bioy, no me van a dejar en paz hasta que recuerde que “La invención de Morel” y “Plan de evasión”, no hacen sino anticipar lo que hoy conocemos como realidad virtual.
**A veces creo que si la luna no hubiese existido, la matemática euclidiana no hubiera existido tampoco, ni el idealismo, tan nefasto a ojos del señor Doti. ¿A qué concebir un universo bidimensional o ideal, tan ajeno a la experiencia cotidiana, si no fuera por la luna, símbolo de lo ideal y de lo inasible? Léase “El disco” de Borges, en su libro “El libro de arena” (1.975)

lunes, 1 de septiembre de 2008

EL VIEJAZO

Envejecemos día a día, pero no tomamos conciencia de ese envejecimiento diariamente. Esa conciencia o revelación sucede cada cuatro o cinco años. Uno despierta y se dice, por ejemplo: “hoy pasaron quince años desde…” También descubre, asombrado, que tiene patas de gallo, que la piel de la frente y las manos parece más correosa de lo que uno recordaba, que muchas de las mujeres que le atraen en la calle empiezan a quedarle demasiado jóvenes*… Esos crueles periodos de reacomodación, suelen ser llamados comúnmente el “viejazo”

Nos agarra el viejazo y cambiamos la forma de vestirnos, de desvestirnos, de hablar, de caminar, hacemos rutinas de ejercicios físicos y dietas sumamente estrictas (por uno o dos días)**, etcétera.

Pero, por lejos, lo único bueno, lo mejor del viejazo, es el increíble caudal humorístico que provee en nuestra contra. El siguiente decálogo es sólo una muestra de ese inagotable caudal y reúne datos históricos que, con el correr de los años, se volverá vergonzoso revelar:

1. Cuando yo era pibe no existían Los Simpson.
2. Fui sorteado para el servicio militar.
3. Cuando nací, en la Argentina no existía la televisión a color.
4. A algunos de mis amigos los conozco hace 20 años.
5. Yo vi jugar a Bochini en vivo y en directo… (Y a Batistuta en River, cuando la gente decía: “¿Cómo puede ser que este tipo juegue en primera; no le hace un gol a nadie?”)
6. Cuando yo era chico era muy raro que la gente tuviera teléfono en su casa. Y por cierto, las únicas computadoras del mundo eran Deep Blue y la Comodor 64.
7. Yo compraba en la escuela un alfajor con esos billetes con la cara de San Martín viejo, en Boulogne Sur Mer, que ahora venden en la feria de pulgas de Plaza Rocha.
8. Cuando un amigo me mostró el primer CD que vi en mi vida y me dijo que lo hacía sonar un rayo láser me reí, hasta que me di cuenta de que hablaba en serio.
9. Yo me subí a los colectivos fileteados que salen en las películas de Santiago Bal y compré de esos boletos de colores (que parece que tienen camisetas de rugby puestas) Y el colectivero me daba el cambio con moneditas.
10. Yo sé quién es Santiago Bal.
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*Eso es otra de las muestras de la hipocresía social: hace más de veinte años que me gustan las de veinte. ¿Por qué, de repente, está mal? Lo que debería ser tomado como un gesto de absoluta coherencia por mi parte, es transformado en un vicio por estos defensores… ¿De qué, por cierto? ¡Ni saben que es lo que defienden!
** Eso, en mi caso, ya es cosa del pasado. Ya no me impongo metas imposibles a no ser que vaya a cumplirlas.