viernes, 20 de julio de 2012

SENSUALISMO


"No confío en un dios que no sepa bailar"
Friedrich Nietzsche
Una de las grandes frustraciones de mi vida ha sido mi torpeza física. Hubiese dado casi cualquier cosa por bailar bien o ser hábil en cualquier deporte o, al menos, por tener una postura y un modo de caminar menos desgarbado, pero no. Al parecer, existe una terrible desavenencia entre las leyes físicas y yo. Como diría Ken Robinson, mi cuerpo parece estar diseñado “para llevar mi cabeza a reuniones”.
Este lamento podrá parecer superfluo para muchos, pero lo cierto es que mantengo una lucha encarnizada contra ciertas doctrinas atávicas, opuestas al sensualismo, que han sido teñidas de un supuesto valor moral.
Yo no sé si el alma existe, pero estoy seguro de que el cuerpo sí. La inteligencia puede ser un don maravilloso, pero sólo si es bien utilizada; la belleza, la destreza y la elegancia, lo son siempre… Todos estos atributos, si son poseídos alguna vez, tarde o temprano nos abandonan. Pero nos queda la posibilidad de admirarlos en los demás; de gozarlos intensamente en aquellos que los poseen y hacen de este mundo un lugar tolerable.
Los dejo con el amigo Baryshnikov, como podría dejarlos con Maradona, Peter O'Toole o Rhona Mitra...

PD del 21/7/12: Un amigo me muestra este video hoy. ¿Casualidad?

3 comentarios:

Fede dijo...

Sé que nadie me ha pedido un consejo, peroconozco uno, posiblemente el único, que valga la pena dar: busquen a alguien bello a quien admirar.

Diana H. dijo...

Yo bailo sola en mi casa cuando nadie me ve y lo hago re bien, je.
Admiro a mi hija, que baila bien en serio, pero creo que lo más admirable es su disfrute cuando su cuerpo se entrega a la música.

Lukas Rybensen dijo...

Gracias por la reflexión y los dos excelentes videos!