jueves, 2 de octubre de 2008

DOCE MENTIRAS

"Menira, mentira,
yo quise decirle..."*

“Chequeesperas” es un calambour de Shakespeare pronunciado a la que te criaste.

Por una extraña superstición onomástica, de chico pensaba que mi destino era ser pianista: Federico (Chopin). Liste (Liszt).

Mis ancestros son austríacos; mi familia lo esconde porque tuvieron una vergonzosa participación durante La Segunda Guerra Mundial.

Esta lista es un ejercicio puramente literario.

De chico sufrí una enfermedad mental que me postró durante dos años en una cama, donde nada más podía leer. Lo espantoso es que no podía comunicar qué libros deseaba: eran elegidos arbitrariamente y puestos sobre un atril con cierto desdén.

Soy homosexual, pero nunca tuve el valor de asumirlo.

Me pusieron Federico por Lorca. Mi segundo nombre es Rafael, por Alberti. Mi nombre religioso, el que tengo para la colectividad, es David Ishmael, pero no soy circunciso.

De muy chico fui testigo de un homicidio violento. Nunca pude contarlo.

Padezco una extraña perversión sexual… O, mejor dicho, son los otros los que la padecen.

Nací en un barco de bandera congoleña el preciso día en que El Congo se independizó de la Corona Británica, por lo que no tengo nacionalidad: soy un paria jurídico.

No todos estos ítems son falsos.

_______
*"Volvió una noche" (Gardel y Le Pera)

7 comentarios:

Fede dijo...

Siempre sentí una gran fascinación por el desasosiego que producen ciertas mentiras luego de ser presentadas como tales. Uno no puede dejar de pensar que hay algo de verdadero. ¿Hay algo de verdadero

Idea dijo...

Jaja, usted es sin duda alguna, además de especialmente inteligente y valiente, inocentemente perverso. Intuyo o simplemente presumo que no encontrará la respuesta que quiere en los comentarios, será usted y no otro quien deba responder(se). Por lo demás, acaso sólo a usted le importe la veracidad de las sentencias o la profundidad de las mentiras, porque a los lectores – aves rapaces y de paso – nos conmueve el ejercicio literario.
Ahora, de curiosa nomás, ¿usted no será el hijo de la mujer que confesó haber matado a un hombre en mi casa, esa que dijo?: “mis manos de poeta que – jugando a ser dios – escribieron los últimos versos de su vida y de la mía…” porque si fuera el caso, ya podría sentirse liberado.

Luc dijo...

Mienta, pero siga escribiendo. De la mentira siempre tengo presente una clasificación de Mark Twain:

"Existen las mentiras, las malditas mentiras y las estadísticas".

Creo que es estadísticamente cierta la afirmación de Don Clemens.

Le mando un abrazo

Onirica dijo...

osea... tengo que descubiri cuales son verdad??? ha no! no podria... para mi son todas verdad

Eugenia dijo...

Creo que cada día que pasa lo conozco mejor. Antes de terminar de leer su post, ya anticipaba el final.
Modestamente, creo reconocer cuáles son las verdades y cuálers las mentiras...aunque por supuesto que todas son relativas: siempre hay una cuota de mentira en las verdades y una cuota de verdad en las mentiras.

Besos

Walter L. Doti dijo...

- Usted es un salame.
- Usted no es un salame.
- No todos estos ítems son falsos.

Calderondelabarca dijo...

.
Tiene razón Idea acerca de su inocente perversión.
Hasta el título participa de la disyuntiva entre verdadero o falso : serán trece o infinitas las mentiras ?
Para el ejercicio , es Ud. un buen gimnasio !

No se pierda, que para eso está uno.