martes, 28 de agosto de 2012

EL IGNORANTE


No hay caso; nunca aprendo. Siempre fui un pésimo alumno.
Fui vencido y no aprendí a rendirme. Fui traicionado y no sé negar mi mano. Fui despreciado y no sé qué cosa es el rencor; vejado, y no conozco la venganza. El ruido insobornable del imbécil siempre acalló mi verdad y no aprendí a cambiar mis argumentos por un grito.
En un mundo de personas muy, pero muy, serias, pierdo el tiempo persiguiendo un sueño… ¡Ah! Por cierto; para colmo de males, también creo en la justicia.
Mi destino es la ignorancia; lo admito y lo celebro.

1 comentario:

Clea dijo...

Usted es de otro mundo.