jueves, 27 de noviembre de 2014

DIARIO DE UN PATRIOTA






.....“No vayas a ninguna parte sin tu pipa y tus tres apellidos.” Ese fue uno de los pocos consejos útiles de mi padre que excedían el modo de apreciar un buen vino y el modo de lograr una cría indiscriminada de vacas, y el único, a decir verdad, que nunca desoí. Por eso, cuando el llamado de la patria, finalmente, llegó, y me disponía a viajar al Paraguay para ponerme a disposición del ejército de la República, mi sola preocupación fue tener a buen resguardo mi elegante pipa de boj, en la familia por generaciones, y mi costosa y envidiada colección de tabaco.
.....La guerra se había iniciado hace tiempo, es cierto, pero, por alguna razón, las fuerzas vivas de Buenos Aires no me habían tomado en cuenta hasta ese día, a pesar de los servicios que le brindara mi abuelo a la patria en sus tiempos. Mucho tiempo llevaba a la espera de una prueba de este tipo a mi hombría de bien, por lo que recibí la citación (firmada por el propio presidente Mitre) con orgullo y excitación. Debo admitir, además, que la idea de escapar del tedio bucólico, no hacía más que insuflar un creciente patriotismo en mi espíritu. Mi espíritu cosmopolita y aventurero se sentía atrapado en el mantenimiento de la estancia familiar. ¡Tan distinto era yo de mi padre!
.....No menor era la felicidad de mi esposa Agustina, quien no podía disimular, al parecer, su encanto ante el honor que suponía mi gesta, si bien era sorprendente el modo en que sabía ocultar la no poca tristeza que la previsión de mi ausencia debía crearle. La mujer es cosa misteriosa y no deja de poseer una cierta sabiduría intuitiva, pese a sus ostensibles limitaciones. 

lunes, 24 de noviembre de 2014

QUINTA PATA A LA TEORÍA DEL TÉMPANO*

.....Conocida es la teoría del témpano de Ernest Hemingway respecto a la narrativa moderna. De acuerdo al autor de Islas a la deriva**, el escritor debe elidir gran parte de la información para hacer las cosas como Dios manda, obligando a una lectura más esforzada, más activa, si se quiere. La pregunta del millón es: ¿deben existir esta información elidida, o alcanza con insinuar que existe? Si es posible crear la impresión en el lector de que existe algo bajo el nivel del mar, algo oculto e insinuado por ciertos detalles de la acción ¿el efecto deseado (estético) no se daría de todos modos? Si es así, estaríamos a las puertas de una nueva narrativa, que podría librarse de la obligación de construir argumentos. Lo argumental podría ser una mera máscara, un escamoteo de prestidigitador, un trompe l'oeil. La ficción no resultaría decepcionante para el lector, del mismo modo en que la escenografía en el teatro no decepciona a un espectador, aún sabiendo este que detrás de una determinada puerta no existe otra habitación, sino el ingreso a bambalinas. No sé si la lectura de este tipo de relatos sería grata, pero se trata de un universo que, según parece, no ha sido explorado.

Nota: Alguna vez hice un ejercicio de este tipo, que puede consultarse a modo de ejemplo por medio de este link.

__________________________
*No veo por qué no traducir el término iceberg.
**Cito esta novela por tratarse de la única que terminé de Hemingway. No veo por qué sería más arbitario que citar cualqier otra.

sábado, 15 de noviembre de 2014

LA SABIDURÍA DE ATALANTA



.....Cantar la sabiduría de Atalanta, capaz de fingir interés ante las bagatelas del bello Hipómenes, de modo de perder, verosímilmente, su carrera ante el que nunca hubiera podido vencerla.
.....A veces, dejarse vencer, constituye una secreta victoria.
.

jueves, 13 de noviembre de 2014

OLVIDAR LA ORTOGRAFÍA (POST ASNAL)


.....Releo (por enésima vez) Olvidar Praga, cuya versión digital ya entregué a la imprenta y descubro, ya con más tristeza que asombro, erratas vergonzosas que vienen a echar luces sobre mi poco disimulada  ineptitud. Espero llegar a tiempo de corregirlas, para evitar el oprobio de la siguiente:

.....FE DE ERRATAS:

..........En La revelación del dios

..........donde dice: "que había heredado de mis sucesores"
..........debe decir: "que había heredado de mis predecesores"  

..........En El Alcora

..........donde dice: "quizás debeladora"
..........debe decir: "quizás develadora
..........y donde dice: "el manuscrito, así mismo, no estaba fechado"
..........debe decir: "el manuscrito, asimismo, no estaba fechado"

.....¿Cómo se me pudieron pasar por alto durante años estas erratas? ¿Cuántas se me estarán pasando por alto todavía? 
.....Dejo este mea culpa para mi futura autoflagelación y para el actual atemperamiento de mi soberbia.*

_____________
*Soberbia (las dos veces co "b" de bueno) 

lunes, 10 de noviembre de 2014

EL MUNDO SEGÚN DIOS



Antes que nada, debo aclararles que este no es un libro para personas religiosas. No estoy muy seguro, incluso, de que ese tipo de gente me resulte muy simpática. Esto no debería sorprender ni escandalizar a nadie, pero imagino que sí lo hará. Si algo me ha llamado la atención con el correr de los siglos es la cantidad de sujetos capaces de escandalizarse por todo. No puedo mirar hacia atrás, tampoco, sin dejar de constatar con tristeza lo asociadas que están estas personas a los actos de crueldad más aberrantes de la historia. A las armas las carga el diablo y las descargan los fanáticos religiosos.
Pero no quiero perder el hilo: les decía que no debería escandalizar a nadie que la gente atenta a la religión no me resulte del todo simpática y voy a extenderme sobre el por qué: los más inteligentes e intuitivos hombres de la historia han dedicado su vida a dejar en claro (a lo largo de los siglos, las naciones, los idiomas, e incluso, las más diversas religiones), que cada hombre en el mundo es un ser moral, es decir, alguien que debe tomar decisiones, muchas veces difíciles, terribles y angustiantes, y asumir hondas contradicciones y enfrentar temores, corriendo, obviamente, el peligro de equivocarse.
Algunos le han llamado a esto libertad o albedrío. Llámenle como quieran: lo único cierto es que invocar mi nombre y repetir como loros lo que lean en un libro, por más sagrado que sea, no les quita responsabilidad sobre sus actos.
Imagino lo que se preguntan en este punto: “¿Pero, entonces, este tipo no escribió la Biblia ni el Corán?” La respuesta es que en cierto modo sí… y en cierto modo no.
Uno de los sujetos que mejor me ha definido (aunque de modo parcial) es un tal Hegel, un filósofo alemán del que tal vez hayan oído hablar. Me cuesta reconocerlo porque, de hecho, no estoy muy seguro de que los filósofos me caigan muy simpáticos tampoco. He creado un mundo amplio, maravilloso, soberbio… y si lo hice, no fue para que un montón de ñoños se pasaran la vida en un cuarto, quemando la grasa de sus linternas mientras se preguntan por qué la grasa de sus linternas se quema.
Ni religiosos ni filósofos: no puse ahí el mundo ni para ñoños ni para chupacirios; ni para la contemplación del mundo, ni para la de mi grandeza ––ni que fuera yo una quinceañera necesitada de piropos, insegura de su belleza. ¿De verdad piensan que construiría yo un mundo que pudieran desmenuzar al punto de dejarlo sin misterio alguno o que podría haberlos creado para que sean mi espejito de bruja malvada y me recuerden que soy bueno y todopoderso? Voy a volver sobre este asunto, no desesperen.
Hegel, decía más arriba, habló alguna vez de la nada como del todo en potencia, es decir, la absoluta posibilidad. Mejor habría hecho este chapucero en escribir Dios donde escribió nada. No hay cosa que puedan pensar, creer o crear, que no esté prevista por las posibilidades que le he dado al mundo y al hombre: todo libro fue concebido por mí antes de ser escrito por cualquier hombre y toda inspiración es divina, puesto que nada puede exceder los límites de lo creado. Se los voy a decir una vez y no voy a insistir más sobre el tema: yo soy Dios.
Estas palabras, que un hombre se va a tomar el trabajo de escribir por mí forzosamente (puesto que el idioma de los hombres es sucesivo y temporal y el mío no, además de que mi intervención en el mundo es, por decirlo de algún modo, indirecta), están regidas por esa misma lógica: son posibles, por lo tanto, son mi obra. Pero lo son, por supuesto, también del hombre que las ejecuta y lo son, acaso, de un modo más completo y trágico: porque yo recorro todas las sendas a un tiempo, mientras que cada hombre debe optar, como aquel viajero de Robert Frost, entre dos caminos, renunciando al otro para siempre, al menos en este mundo.
En pocas palabras y parafraseando a alguien (demasiado famoso a mi criterio), yo no juego a los dados con el mundo, pero sí los he creado y los puse en sus manos. Eso sí: no importa cuántas veces tiren un dado: el resultado, continuando con la analogía, será en todos los casos un número entero entre uno y seis. Esas son las reglas. El resto de los resultados posibles constituyen el hipotético terreno del milagro que, como es sabido, me es propio por definición. Podríamos decir que nada de lo que hagan deja de ser mi creación, del modo en que nada de lo que haga una máquina, deja de ser creación del hombre, aunque la analogía no es del todo exacta. Mejor podríamos decir que nadie puede jugar una partida de naipes que no esté prevista por aquel que diseñó las reglas del juego.
En el fondo, mi gran regalo a los hombres es ese poder poner en juego lo dado, actuar de una de las infinitas formas y no de otra y no el albedrío, que no es más que el camino hacia el gran regalo, el más maravilloso y, quizás, el único: la identidad. Cada decisión (contra lo que muchos creen) no es una moneda que inclina nuestra suerte hacia el éxito o el fracaso sino hacia dos hombres distintos entre los que un hombre debe elegir: es uno mismo, lo que uno es y será o no será, lo que está en juego. ¿Que no se premia la bondad con éxito o riqueza? Por supuesto que no: el premio de actuar con bondad es ser más bueno y punto. ¿Se puede elegir ser un canalla y triunfar? ¡Qué noticia! ¿Cuál es el precio? El precio de actuar como un canalla es volverse uno.
    Puede parecerles esto insoportablemente cruel, pero lo cierto es que los dados no son dados cuando el juego acaba y sólo lo son en función de las reglas de ese juego. Al final de todo, cada acto humano es deleznable en sí mismo, como absurdas son las figuras de la baraja para un perro.
Ya sé, la pregunta es clara y directa: “¿Somos libres o no?” Si piensan temporalmente, sí; si piensan eternalmente, no o, mejor dicho; si viven del primer modo, sí, del otro, no. La verdad, desde un punto de vista metafísico, es bastante relativa: depende de a qué parte del laberinto hayan accedido. Lo cierto, con el tiempo, deviene en falso.

jueves, 6 de noviembre de 2014

PALABRAS CRUZADAS

HORIZONTALES:


1. Espacio vacío y fresco, normalmente abandonado al caprichoso destino de la descomposición de formas. 2. Forma inadecuada de escribir la palabra innominado, que requiere de cierta distracción por parte del sujeto escribiente de modo de objetivarse en ejecución, por métodos un tanto menos fortuitos. 3. Vampiro bello, nacarado, insuflado de pánico por la visión de un ocaso demencial entre insignes parásitos. 4. No ha de completarse. 5. Sobre los problemas generados en la comunicación verbal y/o escrita, derivados de la confusión entre uso y mención en la grafía y otros elementales supuestos a consideración epistemológica. 6. No me importa. 7. Forma trillada de referirse a los sujetos que miran su reloj y luego se rascan la cabeza con gesto distraído. 8. En francés, palabra que ha de emplearse para referirse al sujeto un despampanante caos, fruto de imaginaciones tendenciosas y el devenir fluctuante de un pasado no querido ni añorado por sujeto consciente alguno. 9. Recta final de una carrera hacia la nada proyectada en forma de curva volumétrica cerrada de corte longitudinal con valor >0. 10. Número pretérito al citado anteriormente. 11. No digas que agotado su tesoro de asuntos falto enmudeció la lira. 12. No deberías haberlo hecho: sé que fuiste vos. 13. Es inútil esperar que el sueño abrace las formas desnudas de la realidad cuando la sombra inquietante de la noche roe el sinsabor entre fórmulas opacas de avaricia. 14. Ya sé, ya sé… También lo noté. 15. Volvamos a lo nuestro. 16. No en vano estos ejercicios, así como otros mecanismos (sodomía, inmersión subrepticia del pene en estiércol de camello, depilación por medio de piedras al rojo vivo) fueron prohibidos en tiempos de menor tolerancia. 17. Enhorabuena, infeliz. 18. Este número se escribía XVIII entre los romanos, pero sabemos que Abelardo engañó a Eloísa para que tejiera un edredón y consintiera con beneplácito a varios de los ejercicios amatorios mencionados en el punto 16, sin dejar de arrogarse ante el espectáculo incorruptible de sus enormes tetas de marrana. 19. Abelardo Castillo, por supuesto. 20. La intriga no ha sido resuelta.


VERTICALES:


1. El Estado, en tal caso, funcionará como garante moral de la partida, etcétera. 2. Etcétera, etcétera. 3. Te lo repito: sé que fuiste vos. 4. Era la tarde un pánico desprovisto de todo lujo adocenado, donde mi espíritu insuflado de troglodita fingía visiones esporádicas que poco tenían que ver con el juramento que alguna vez hicimos, herido por el fétido esplendor de Baco, con esa persistencia de lo sutil que sólo entrevemos cuando la mamúa acecha al pretendido políglota con formas inexpresadas de remordimiento y descaro. 5. Ser un intelectual implica cagarse en ciertas cosas. 6. ¿Qué clase de idiota haría algo así? 7. Las miradas encendidas de nueva locura/ vuelven distante el lecho adusto donde el tiempo/ tejió las sombras deplorables de la muerte/ con un sinfín de maravillas no entendidas// 8. Los Sonetos Sacros de John Donne (del I al XI) me tienen sin cuidado. 9. Se supone que este ejercicio debería seguir adelante por unos minutos más de modo de proveer a la fortuna una nueva fórmula. El tedio es una musa insignificante. 10. Si no fueras tan puta, te querría un poco. 11. Un hombre sale de su casa a las once de la noche. Para un taxi. Pide ser llevado a una dirección que no existe. El taxista se pone en marcha. No pretende engañarlo (esa hipótesis debe ser descartada). Las calles se suceden. Con cierto escrúpulo, el taxista se disculpa por lo largo del viaje, que habrá de resultar oneroso al pasajero. El pasajero le dice que no tenga cuidado, que sólo se preocupe por ir despacio: no está apurado en lo absoluto. Finalmente, el taxi dobla en una calle que no es muy distinta al resto de las calles. Con convicción, el taxista frena. El hombre paga religiosamente lo que marca el reloj y baja. Por la ventanilla, le da las gracias al conductor y se pierde en la noche: ha llegado. 12. ––¿Qué puede haber de bueno en esto de amar a alguien? ––se pregunta, con la secreta esperanza de que alguien le responda. 13. ¡Maravilla de vivir rodeado de sujetos y predicados! Esta locura de vivir es cosa seria. 14. No es por nada, pero sé que fuiste vos. 15. Un escondite donde la sangre busca en vano su costado humano. 16. No hay nada en Macbeth que no exista en la sagrada forma de los números. Con una simple calculadora y un par de pañuelos viejos en la chimenea (no hay mejor combustible para la tragedia) soy capaz de escribir cualquier cosa mejor o peor… 17. Lo mismo da. 18. Lo mismo da, cabrón. 19. Lo mismo para tí, burgués de… 20. Decirle la hora a un transeúnte que avanza perdido en la oscuridad melífica de una noche clara, mientras la luna ejerce su magia de siete sisternas sobre un cielo prolijamente ajeno, a mediados de marzo, cuando tu amor se vuelve gris como la lluvia e infinitas miradas corrompen lo que ayer era un pasado encerrado entre gritos de locura, no es cosa fácil. 21. ¡Y pensar que hay gente que vive sin misterio! 22. A vuelta de correo, las respuestas. Lo dejarán atónito (si bien sabemos que fue usted)        

sábado, 1 de noviembre de 2014

APOCRICIDIOS: JORGE LUIS BORGES


...Un nuevo encargo recibido por Aloir Edef, esta vez de carácter publicitario, desemboca, tristemente, en un soneto apócrifo del inmortal bardo, cuya finalidad era vender remeras. Peores cosas se han visto en este blog.



LA REMERA


La túnica del griego y del romano,
Del celta ambiguo la imprevista falda,
La capa que cubrió la heroica espalda
Del viking, del mogol o del germano…
Otras formas otrora más conspicuas
Agotaron los siglos y las modas
Y no me es dado enumerarlas todas
Sin temor a omisiones harto inicuas.
Sin embargo, de la incontable prole,
De fantasmas esquivos y dispersos,
A ti, remera, evocarán mis versos,
Antes que el tiempo destructor te inmole.
Cotidiana y tangible como el sueño
A ti puedo tocarte y ser tu dueño.